Sostenibilidad

Marcos Eguiguren, director de la Banca Ética Latinoamericana: “Aún quedan cinco años para que las inversiones ESG permitan un cambio sustancial”

El experto identifica tres desafíos para las inversiones verdes: la guerra de Ucrania, una “inflación regulatoria” en estas materias y falta de énfasis en la gobernanza, uno de los tres criterios ESG.

Por: Valentina Llompart | Publicado: Jueves 28 de julio de 2022 a las 04:00 hrs.
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Los criterios ESG -que definen los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo- se han convertido en un elemento cada vez más importante a considerar por empresas e inversionistas.

El español Marcos Eguiguren se mueve en este mundo. Es académico del Centro de Finanzas Sostenibles de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y director de la Banca Ética Latinoamericana, grupo financiero que conecta a inversionistas interesados en utilizar sus recursos para un desarrollo sostenible, con organizaciones cuyos productos o servicios impactan positivamente en la sociedad y el planeta.

“La totalidad de los estudios atestiguan que la rentabilidad de los fondos ESG a largo plazo mejora en comparación a los fondos no ESG”.
“Chile tiene hoy una gran oportunidad para ser pionero en promover en toda la región modelos como el de la inversión sustentable”.

Eguiguren visitó Chile para presentar un estudio sobre la diferencia entre inversiones tradicionales y sostenibles. Sobre estas últimas, afirma que el monto de inversiones con criterios ESG ha crecido en “forma radical” a ritmos del 25% anual, “pero aún nos quedan cinco años para tener un volumen de inversiones ESG que permita un cambio sustancial en el mundo”.

-¿De qué trata y cuáles son las principales conclusiones del estudio que compara las inversiones sostenibles y las tradicionales?

-Es un meta estudio comparativo que hicimos con la UPF de los 50 principales estudios hechos a nivel mundial en los últimos tres años sobre la rentabilidad de los fondos expertos en activos ESG comparados con los no expertos en activos ESG. Llegamos a la conclusión de que la rentabilidad a corto plazo es mejor, aunque no sustancialmente mejor, en los fondos ESG. Pero cuando vamos a la rentabilidad a largo plazo y a la resiliencia en momentos de crisis, la totalidad de los estudios atestiguan que la rentabilidad de los fondos ESG a largo plazo mejora en comparación a los fondos no ESG. Y que, en momentos de crisis, los fondos ESG también se comportan con menor volatilidad, por tanto, con más resiliencia.

-¿Qué desafíos se vienen para las inversiones sostenibles?

-En el corto plazo, está la guerra de Ucrania y Rusia y el impacto inflacionario que está teniendo en el mundo la utilización geopolítica que está haciendo Rusia de la energía. Y esa situación está haciendo que hasta los países más sensibles a la transición climática comiencen a dudar sobre sus políticas de finanzas sostenibles. Por ejemplo, el Parlamento Europeo aprobó que la energía nuclear y la basada en gas natural se consideren como energías verdes, cuando cualquier persona sabe que estas energías no son verdes. Esto al final despista al inversor, al ciudadano y a la opinión pública.

También está el papel que ha tenido la regulación, donde en algunos países se ha comenzado a dar una especie de inflación regulatoria. Lo preocupante es que, al empujar a las empresas del sector financiero hacia un paradigma de finanzas sostenibles por la vía de la regulación, muchas acaben cumpliendo una serie de metas solo por cumplir, desincentivando un cambio fundamental en la gobernanza de las instituciones financieras.

Y el tercer punto es que en finanzas utilizamos los criterios ESG para medir los impactos de aquello que hacemos. Pero los criterios ESG no significan que en la misión de una compañía verdaderamente haya una voluntad real de cambio. Y en estos criterios a veces se pone mucho énfasis en la E y en la S, pero no en la G, y al hacer esto, se impide el hecho de que una gobernanza muy robusta sea multiplicadora de aquello que hacemos en la E y en la S. Para eso es imprescindible que los inversores, que son quienes pueden influir en la G, tomen conciencia de la necesidad de cambio.

-¿Cuál es la importancia de la participación de las empresas hoy en reducir emisiones?

-Estamos en una situación desde el punto de vista de reto medioambiental que es muy compleja. Uno de los errores más grandes que se está produciendo es en la percepción que se está dando a los ciudadanos y a los actores económicos de que son los gobiernos los que tienen que hacer todo, cuando lo único que pueden hacer es incentivar ciertos comportamientos o legislar. Y el cambio climático es un tema que tiene que ver con las decisiones individuales de ciudadanos y muy en particular, de empresas, porque al final ellas tienen una capacidad clave para rediseñar sus cadenas de valor y hacerlas compatibles con una política de emisiones cero. Y no deben esperar a que el gobierno les obligue a cumplir una ley, porque tienen una responsabilidad enorme en todo esto.

Visión de Chile

-¿Cuál ha sido el rol de Chile en temas de inversiones verdes y de finanzas éticas?

-Chile, siendo un país relativamente chico a nivel demográfico y teniendo una peculiar geografía, tiene un ecosistema de talento y cuyas personas llevan mostrando un enorme interés en estos temas. Por esto, el papel de Chile en América Latina para temas sobre inversión de impacto, puede ser mucho mayor que el que se deriva de su tamaño geográfico o demográfico. Y eso es así porque hay una sensibilidad mayor de las personas para lanzarse a iniciar proyectos en el ámbito de la sostenibilidad. Hoy tiene una gran oportunidad para ser pionero en promover en toda la región modelos como el de la inversión sustentable.

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