No hubo entrevista, foro o debate al que asistiera José Antonio Kast como candidato en que no se le preguntara por la batalla cultural. Era, en teoría, su flanco débil, una posición personal conservadora que parecía desacoplarse del liberalismo de la sociedad chilena de los últimos años en lo que respecta a los llamados temas valóricos. Hasta el hartazgo se le preguntó qué haría en temas como matrimonio y adopción homosexual, aborto por las tres causales, entre otros. El candidato, con habilidad, decidió despejar la cancha señalando que el país sabía lo que él pensaba al respecto, pero que nada de esto sería parte de su gobierno dado que había otras urgencias -las famosas emergencias- de las cuales ocuparse. Lleva poco tiempo en el poder, pero en eso ha cumplido a pie juntillas, los temas valóricos no han sido parte de la agenda.
Pero eso no significa que no esté dando una batalla cultural. Progresivamente nos habíamos acostumbrado a no cumplir con las normas mínimas de convivencia -pagar la micro– o cumplir las deudas de financiamiento universitario donde el Estado hacía de aval como en el caso del CAE. Si íbamos al extranjero a estudiar con Becas Chile y la condición era volver al país y no lo hacíamos, nada pasaba. Para todos aquellos que han disfrutado de la inacción del Estado el cambio de mano ha sido total.
Y la mano ha ido acompañada de un garrote vaciando cuentas corrientes y de ahorro de quienes no se han acercado a reprogramar sus créditos y seguramente en las semanas que vienen ejecutando pagarés en el caso de los Master y Phd que decidieron seguir sus carreras en el extranjero en vez de cumplir lo firmado. Detrás de cada caso de incumplimiento hay siempre una triste historia que contar y nos llenamos de videos -todo el mundo hace videos hoy por cualquier cosa- con relatos lacrimosos. En eso no hay ninguna novedad. La novedad está en la reacción de la autoridad. Incluso a muchos parlamentarios oficialistas les han temblado las cañuelas frente a los miles de likes de los videos, pero el Gobierno se ha mantenido inconmovible. Cumplir lo pactado, cumplir lo adeudado, cumplir la ley.
Frente a esto, el exPresidente Boric rompió su autoimpuesto silencio -breve en realidad- y salió a fustigar al Gobierno frente a las medidas intrusivas para cobrar. El contraste no puede ser más nítido, quien alentó el no pago por la promesa incumplida de condonar el CAE no toleró ver los efectos de su demagogia y salió a despotricar contra las consecuencias. En el deporte, a veces se necesita una cuota de suerte y que el rival colabore. Es lo que ha hecho Gabriel Boric. No tiene una explicación coherente para el desmanejo de la deuda universitaria y sólo logró reforzar la tesis del Gobierno de que está simplemente haciendo lo que corresponde.
Pues esto no se trata de plata -igualmente importante, porque falta-, lo relevante es la batalla cultural. La otra. La que pueden dar.