Si hay algo que sabemos de la solicitud de renuncia al subsecretario de Hacienda Juan Pablo Rodríguez es que ha sido un festín de imprecisiones y falta de claridad.
Tenemos de todo. Lo primero y lo más importante, la salida de una alta autoridad por dar positivo en un test de drogas. El comunicado y, en los tiempos que corren, el infaltable video de Rodríguez desmintiendo el hecho de ser un consumidor. Dimes y diretes del abogado con la empresa farmacéutica que tomó el examen. Un comunicado del laboratorio señalando el resultado positivo de un segundo examen y explicitando que el exsubsecretario no ha pedido la contramuestra. Y para enredar aún más la comedia de equivocaciones, un nuevo test en otro laboratorio que esta vez da negativo.
Es difícil prever cómo termina el caso Rodríguez, pero vale la pena dar un paso atrás y revisar el procedimiento seguido.
Lo primero es el estándar. ¿Debe una autoridad que da positivo en un test de drogas salir de su posición? En este plano, como en otros, la política suele argumentar con estridencia y grandilocuencia. Abren la boca y a los treinta segundos están hablando de los carteles de la droga y del tráfico de estupefacientes internacional. Naturalmente que estos son asuntos de la máxima importancia para el país, por tanto, debe evitarse la trivialización y la caricatura frívola. No se puede abordar con seriedad un tema si se usan eslóganes baratos que poco tienen que ver con la situación en cuestión.
Las razones por las que no es aceptable que alguien mantenga su puesto si es consumidor son otras. El Estado debe poner un listón alto para sus funcionarios desde el momento que trabajan para todos los chilenos. Y dentro de esa normativa, el exigir que no consuman drogas no parece un mínimo muy alto precisamente.
Además, es una señal para todo el país. Hoy es realmente deprimente oler marihuana a toda hora y en todo lugar. La fetidez acre del pito se siente en el paradero de micros a las 7 AM y en el camino a casa después del trabajo. Algo anda mal en una sociedad cuyos estudiantes y trabajadores están en una permanente evasión de la realidad con las conocidas consecuencias en la salud de los consumidores.
Pero así como hay que ser firme con el consumo de sustancias, también se debe ser especialmente cuidadoso y respetuoso de las personas en estas circunstancias. Si hoy el gobierno está metido en el brete entre Rodríguez y el laboratorio es solo porque no se esperó la contramuestra antes de tomar una decisión. Es demasiado grave para el honor profesional de un funcionario el ser sacado por estos motivos como para no esperar tener todas las cartas en la mano.
Los engranajes del Leviatán comenzaron a girar y terminó siendo más importante lo que pudiese decir la oposición que darle la debida oportunidad a un alto representante del gobierno. No porque él se la mereciera especialmente, sino el trato lógico en un tema delicado como este. Es cierto que la política es sin llorar, pero cuando se pone un estándar sujeto a falsos positivos no hay nadie que se libre de un eventual error. Y nadie es peligroso.