La OPEP
prevé que el consumo global de petróleo suba hasta los 105,5 millones de
barriles diarios (mbd) en 2030, un 25% más que en 2009, en un entorno
donde "persistirá la pobreza energética", a pesar del aumento de las
energías alternativas.
Esta es la visión presentada hoy en
Viena por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en
su informe anual "Perspectivas del Mundo del Petróleo", es más optimista
que el publicado hace un año.
"Una recuperación de la
recesión global más rápida que la esperada ha tenido impactos positivos
en la demanda" de crudo, razón por la cual el grupo de doce países
espera que el crecimiento del consumo petrolero sea más vigoroso a
término medio.
En 2014 el mundo estaría consumiendo ya 89,9 mbd, frente a los 84,5 mbd de 2009, según sus cálculos.
El documento deja claro que, a pesar de las múltiples variables e
incertidumbres que dificultan los pronósticos a largo plazo, la OPEP
cuenta con que los combustibles fósiles seguirán "desempeñando un papel
prominente" a la hora de satisfacer las necesidades energéticas del
planeta durante los próximos 20 años.
"Y aunque se espera que
bajen su participación en la canasta energética, se mantendrán con un
porcentaje de más del 80% al menos hasta 2030", vaticinan los expertos
del grupo de doce países.
En los últimos cincuenta años, la
demanda energética ha crecido de forma progresiva, pasando del
equivalente a los 55 mbd de crudo, hasta el de 227 mbd.
Esta
tendencia seguirá al alza, según los parámetros asumidos por la OPEP de
expansión de la coyuntura mundial, crecimiento demográfico y mejora del
nivel de vida.
"Hacia 2030, la demanda mundial de energía será más del 40% más elevada que la de hoy", estima el informe.
El incremento se producirá sobre todo en los países en desarrollo,
especialmente en Asia, de donde se espera el 75% del crecimiento de la
demanda petrolera mundial a largo plazo.
No obstante "la pobreza energética persistirá", y también las grandes diferencias entre las naciones ricas y las pobres.
Así, el uso per cápita de energía en las naciones de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) será, en promedio,
tres veces y media superior al de los países en desarrollo.
Y
el 30% del consumo energético lo seguirá cubriendo el petróleo. Eso sí,
el "oro negro" permanecerá como el combustible más usado, si bien el
índice de crecimiento de su demanda será el más bajo de entre todos los
diversos tipos combustibles.
Entre ellos, también el carbón
defenderá su segundo puesto pese a tener el nivel más alto de emisiones
de CO2 por unidad energética, todo según las estimaciones de la OPEP.
La organización, fundada en 1960 y que hoy controla más de un tercio
de la producción mundial de crudo, sí ve crecer las fuentes renovables, y
a un ritmo rápido, pero partiendo de una base baja.
Vaticina asimismo "cierta expansión" de la energía nuclear y de la hidroeléctrica.
En el caso del crudo, reconoce que en las últimas tres décadas y a
nivel mundial, "las únicas fuentes de crecimiento neto de la demanda"
han sido el sector del transporte -tanto por carretera, como por aire y
mar- y el de petroquímicos.
Para el futuro, la penetración del
transporte por los combustibles y motores alternativos dependerá de las
políticas gubernamentales, el desarrollo tecnológico y el acceso a
recursos.
En este contexto la OPEP estima que los principales
factores que afectarán la demanda de crudo serán la eficiencia de los
nuevos motores de combustión, la rapidez para introducir vehículos
híbrido-eléctricos y el aumento del uso de biocombustibles.
Pero asume que la aplicación de esas nuevas tecnologías será "lenta",
dadas las elevadas inversiones que requieren, y supondrá para el
transporte "un proceso de evolución, más que de revolución, al menos en
el período hasta 2030".