El paquete de indicaciones que presentaron la semana pasada los senadores Gustavo Sanhueza (UDI), Felipe Kast (Evópoli), Ximena Rincón (Demócratas) y Paulina Núñez (RN) al proyecto de sala cuna cambió significativamente el escenario de negociación.
Hasta hace unas pocas semanas -incluso después del triunfo de José Antonio Kast-, el futuro de la propuesta era mirada con optimismo por parte de los actores, quienes veían acuerdos y acercamientos entre lo planteado por el Gobierno y lo solicitado por la oposición. Sin embargo, en la última semana el diálogo perdió fuerza y ya son varios los que creen que después de la irrupción de Chile Vamos -y su solicitud de cambios- la discusión del tema llegó a su fin.
El complejo escenario se volvió aún más incierto luego de la reunión que sostuvieron Kast y el Presidente Gabriel Boric el pasado jueves, en la cual el mandatario electo dejó en suspenso el futuro del proyecto de sala cuna.
Ese día tras la cita, Kast dijo que respecto al FES y sala cuna se está conversando, pero que “no necesariamente alcanzarán a aprobarse en las tres semanas legislativas que quedan, incluida la de marzo” y agregó que tras la conformación de su gabinete su equipo dialogará con las autoridades, porque “debemos estar seguros de que contamos con recursos suficientes (para implementar los proyectos), porque eso también va de la mano del reajuste”, añadió.
Pese a este escenario, en el Ministerio del Trabajo siguen desplegando conversaciones. Y si bien cercanos a la cartera sinceran que el espacio de acuerdos es acotado, no ven imposible generar algún tipo de acercamiento.
Pese a este escenario, en el Ministerio del Trabajo siguen desplegando conversaciones. Y si bien cercanos a la cartera sinceraron que el espacio de acuerdos es acotado, no ven imposible generar algún tipo de acercamiento.
Ahora, hay aspectos en los que el Gobierno no estaría dispuesto a ceder, como el hecho de que esta política pública se financie completamente con los fondos del seguro de cesantía. “Es una responsabilidad del empleador, ese es un pilar de la discusión”, dijo un conocedor.
Con todo, las conversaciones siguen en curso aunque el tiempo legislativo esté en contra, ya que quedan solo algunas semanas antes del cambio de mando. Por ello, la apuesta es que, al menos, se sienten las bases de un acuerdo para que la propuesta continúe su discusión tras el 11 de marzo.
Financiamiento
En la cartera encabezada por Giorgio Boccardo siguen firmes en la idea de que la propuesta debe costearse con financiamiento mixto: aportes de los empleadores y el Estado.
De hecho, el esquema del Gobierno propone la creación de un fondo de sala cuna que se financiará con una cotización de 0,3% que se implementará con gradualidad. Esto implica que, en una primera fase, la tasa de cotización será de 0,2% de cargo al empleador por cada persona contratada. Luego, a los dos años de la publicación de la norma, la cifra subirá a 0,3%. Una estructura a la que se suman los aportes del Fisco al fondo.
Esa fórmula que se aleja de lo propuesto por Kast en este tema, quien en su programa de gobierno propone avanzar hacia una política de sala cuna universal “con cargo al Estado”, en colaboración con proveedores privados.
“Esto obligará a una mayor coordinación entre la oferta pública y privada de estos servicios. El modelo busca garantizar que madres y padres puedan conciliar trabajo y vida familiar. Además, garantizaremos que puedan elegir libremente la sala cuna que consideren más adecuada”, dice el programa.
Rechazo de actores
Este último esquema no convence a los actores: “Mientras el programa del futuro Gobierno propone financiar 100% con recursos fiscales el deber de sala cuna de las empresas establecido en el Código del Trabajo, en el proyecto en trámite el fisco aporta solo el 15% de los más de US$ 300 millones anuales que necesita el fondo de sala cuna”, cuestionaron diversas organizaciones del movimiento #SalaCunaHoy en una carta publicada en El Mercurio.
En el escrito, las organizaciones pidieron avanzar en un acuerdo y destrabar la discusión. “Así como en su momento el entonces Presidente Sebastián Piñera no dudó en generar las condiciones, junto con su sucesor, para sacar adelante la ley que crea la Pensión Garantizada Universal antes del cambio de Gobierno, confiamos en que la mirada de Estado prime y permita contar sin dilaciones con esta nueva ley”, plantearon.
Con todo, hay organizaciones que llevan tiempo respaldando la propuesta del Gobierno, como ChileMujeres.
De acuerdo con el último Zoom de Género que elabora ChileMujeres, el Observatorio del Contexto Económica de la Universidad Diego Portales y la Cámara de Comercio de Santiago, el proyecto de ley que propone el Gobierno “tiene efectos positivos sobre la generación de empleo asalariado formal en el sector privado y el PIB, puesto que el alza del costo salarial por el aumento de la tasa de cotización es compensado por el ahorro de los empleadores en el segmento de trabajadoras que actualmente reciben el derecho a sala cuna”.
Con relación al futuro de la propuesta, las conversaciones y negociaciones siguen en desarrollo entre las autoridades y el Congreso, y por parte de las organizaciones sociales siguen a la espera de que tanto el actual Gobierno como la futura administración den una señal política y zanjen rápidamente el futuro del proyecto. Así, ponen sobre la mesa que ya van 27 años discutiendo sobre este tema, y si nuevamente la discusión se detiene, serán 28 años.