La comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados ha continuado escuchando a diversos actores y sus opiniones respecto al polémico proyecto de negociación colectiva multinivel que presentó el Gobierno.
Una propuesta que ha recibido duras críticas, tanto por su contenido como por el momento escogido para su presentación. Pese a los cuestionamientos y plazos, la comisión decidió dar inicio a su discusión, recibiendo a distintos actores.
Ayer fue el turno de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), que fue representada por el secretario general de la entidad, Rodrigo Yáñez, y el director de Políticas Públicas del gremio, Rodrigo Mujica.
El primero en tomar la palabra fue Yáñez, quien planteó que en el país domina una economía abierta con una elevada heterogeneidad productiva y laboral entre empresas, la que se ha profundizado con la transformación tecnológica.
Así, planteó que en un mismo sector o subsector conviven empresas pequeñas, consolidadas, y otras con propuestas innovadoras que rompen con esquemas productivos tradicionales, y advirtió que por ello “las distintas realidades entre sectores y empresas no son comparables ni pueden ser tratadas de forma estandarizadas por la regulación. Estas diferencias se han acentuado con la penetración dispar de la transformación tecnológica y digital y la creación de nuevas formas de trabajo y modelos de negocios”.
Yáñez fue enfático en señalar que el proyecto no se hace cargo de los problemas actuales del mercado laboral, y que se trata de una propuesta que mira al pasado.
“Chile enfrenta una dificultad estructural para crear puestos de trabajo: más de 30 meses con desempleo mayor a 8%, y 1 de cada 4 trabajadores se desempeña en la informalidad”, expuso.
Impactos en salarios
Luego fue el turno de Mujica, quien profundizó en los impactos que podría tener la propuesta. Así, planteó que en los salarios, por ejemplo, un esquema de negociación ramal con efectos generales “conlleva el riesgo de fijar condiciones salariales que no reflejen la heterogeneidad de las empresas”
Así, agregó que, de acuerdo a la experiencia internacional, en los países donde se ha implementado este tipo de mecanismos “sugiere que en la mayoría de los casos los aumentos en los costos laborales asociados a la negociación ramal se traducen en menores niveles de contratación y en una moderación de los salarios reales, a modo de mantener la viabilidad económica de las empresas que están afectadas a estos cambios”.
En su presentación, Rodrigo Mujica también advirtió que mayores exigencias salariales uniformes pueden implicar “costos prohibitivos, especialmente para PYME o empresas con bajos márgenes, por lo que parte del ajuste se produciría mediante el tránsito hacia la informalidad para eludir los nuevos costos regulatorios o forzando su salida del mercado”.
Visión de la OCDE
Con todo, el día martes la instancia había recibido a los especialistas de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), como la economista Sandrine Cazes; Stéphane Carcillo, jefe de la División de Empleo e Ingresos; Hagai Glebocki, asistente de Gestión de Proyectos del Departamento de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE; y Damián Grimshaw, profesor de Estudios de Empleo en Manchester Business School, quienes presentaron experiencias comparadas y análisis sobre empleo, salarios y negociación colectiva.