No hubo dos voces este viernes. El mercado recibió con beneplácito la nula variación que comunicó el Instituto Nacional de Estadísticas sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en febrero, pues se tradujo en una nueva moderación de los niveles anuales -ahora a 2,4%, es decir, de nuevo por debajo de la meta de 3%-; pero, al mismo tiempo, se evidenciaron las aprensiones por el efecto de corto plazo que significará la notoria alza del petróleo esta semana en respuesta al conflicto bélico en Medio Oriente y, en el plano, los más de $ 50 que subió el dólar.
Algunos agentes subieron las proyecciones de inflación para el cierre del año. JPMorgan, por ejemplo, aumentó en 20 puntos base su pronóstico para fines de año hasta 3,6% anual, el mismo número incluido por el Banco Central en el último Informe de Política Monetaria (IPoM) de 2025.
Bci Estudios el impacto del repunte en los precios del petróleo (WTI) se situaría entre 0,2 punto porcentual y 0,5 punto porcentual en el IPC entre mayo y julio. Dado este ajuste su mirada mutó: previo a la agudización del conflicto, su proyección indicaba que la inflación se ubicaría bajo la meta durante toda la primera mitad del año, alcanzando un mínimo de 2,2%, lo que generaba holgura; mientras que ahora la ven en torno a la meta del 3% durante el año.
Actualmente, dijo un reporte del Banco Santander, su escenario considera que el alza en estos precios habría alcanzado un máximo que se mantendrá en el corto plazo, para luego corregirse gradualmente durante el año, aunque sin retornar a los niveles previos al conflicto. “Así, este shock tiene un impacto significativo en la senda inflacionaria proyectada, donde nuestras estimaciones preliminares apuntan a un cierre de 2026 por sobre el 3% año/año, mayor a nuestra proyección previa de 2,7%”.
De todas maneras, reforzaron que “aún existe alta incertidumbre sobre la duración e intensidad del conflicto, por lo que los riesgos son al alza”.
Dado este cuadro, como lo planteó la economista de Fintual, Priscilla Robledo, las próximas dos semanas que preceden a la reunión monetaria del 24 de marzo serán clave el monitoreo de parte del instituto emisor respecto a si los movimientos en el precio del petróleo y en el tipo de cambio se mantienen o acentúan.
“El Central posiblemente preferirá ser cauteloso y no adelantar el recorte”, dijo, haciéndose eco de una visión que primó este viernes en el mercado financiero respecto a la asumida baja de tasas de interés -hoy en 4,5%- que se había instalado previo a los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y las consiguientes reacciones bélicas.
Previo al conflicto en Medio Oriente, contaban con un último recorte de 25 puntos base en marzo, llevando la tasa terminal a 4,25%, junto con una guía neutral, admitió economista de Itaú Chile, Vittorio Peretti.
Sin embargo, añadió que el escenario global está cambiando rápidamente y el alza acelerada del precio del petróleo elevará las presiones inflacionarias de corto plazo antes de afectar negativamente las perspectivas de crecimiento de mediano plazo. “Nuestra proyección de cierre de año en 2,8% consideraba un precio promedio del WTI de US$ 60 por barril y hoy está cercano a US$ 85”, precisó.
En conjunto, “el aumento de la incertidumbre global justifica cautela y eleva la probabilidad de una pausa en marzo”, concluyó.
Robledo incluso advirtió el riesgo de una “importante reversión de la inflación” de persistir los aumentos del crudo y el tipo de cambio.
“Estimamos que el Banco Central no recortará la Tasa de Política Monetaria en la reunión de marzo, reevaluando la decisión en abril, siempre que exista mayor claridad respecto de la duración e intensidad del conflicto y su impacto en los precios energéticos y efectos de segunda vuelta”, opinó Santander.
Coopeuch puso otro dato en la mesa para argumentar la mantención: “Los niveles actuales de las tasas reales hacen que hoy la TPM sea ligeramente expansiva”.
En este caso, el shock tiende a ser contractivo para la actividad en el mediano plazo, y la respuesta de la política monetaria será muy dependiente de cómo evolucionen las expectativas y la persistencia de la inflación.
“Para la credibilidad de la política monetaria, no sería optimo bajar la TPM en marzo, para tener que prontamente subirla por un diagnóstico que no se cumplió”, se leyó en el informe de Coopeuch.
“Vemos que la opción de esperar se está transformando en el escenario más probable de no tener una mitigación significativa en los riesgos globales en el muy corto plazo”, dijo Scotiabank, a la luz de que está cerca del nivel neutral de 4,25% y que el escenario internacional ha revertido, “con particular brutalidad”, la apreciación del peso y “está presentando características complejas al incubar un shock de oferta global ante el incremento en el precio del petróleo y algunos costos de transporte.
En suma, la respuesta de la política monetaria del Central dependerá de si el shock es transitorio o persistente.
De todas formas, niveles de inflación de 3%, la pérdida de tracción económica evidenciada en la última lectura de actividad, y un recorte fiscal de magnitud relevante -anunciado por el nuevo Gobierno- mantendrán a juicio de Bci Estudios el espacio para que el banco recorte la tasa de política monetaria en 25 puntos base en dos ocasiones durante este año.