¿Cuánto debe intervenir el Estado en el desarrollo productivo? ¿Hasta dónde llega el rol de Corfo en una economía de mercado? Esas fueron las preguntas que cruzaron el panel que reunió al actual vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, y quien pasó por ese cargo anteriormente, Hernán Cheyre, en un “round” de ideas que expuso dos miradas acerca del papel que debe jugar la corporación en el crecimiento económico de Chile.
Durante el seminario “Agenda 2026-2030: Innovación, emprendimiento y futuro” organizado por El Mercurio, Cheyre planteó una definición clara del rol que, a su juicio, debería cumplir la agencia. “Si esto va a ser una economía de mercado, Corfo tiene que operar para resolver fallas de mercado, externalidades, pero no más que eso”, sostuvo. Y agregó una frase que marcó su argumento: “Tender puentes cuando hay caminos cortados, pero no pretender reemplazar al sector privado”.
Benavente coincidió en que Corfo no debe transformarse en un “Estado empresario”, pero defendió una institucionalidad más activa y usó la metáfora de que el Estado dé “empujoncitos” al sector privado, citando como ejemplo la agenda de hidrógeno verde y la política de construcción naval.
“Creo que en nuestro sector (se) ha dicho como que el Estado tiene que tener este rol de empresario, de tener esta visión como que el conocimiento está en este lado y que el mundo privado no lo vea. Por supuesto que no estamos de acuerdo en eso”, señaló Benavente en torno a este punto del rol estatal.
“Yo quiero decir algo provocador”, dijo en respuesta Cheyre. “La mejor política industrial es aquella en que genera las bases y las condiciones del entorno para que el emprendimiento pueda desplegarse en todo su potencial y permitir que nuevos emprendedores puedan desafiar a los incumbentes”, agregó.
Cheyre también profundizó en la “Corfo dependencia”, en alusión a los subsidios que la corporación entrega a las empresas. “Me ha tocado verlo y muchos emprendedores se presentan y dicen ‘me gané el Corfo 1, el Corfo 2, el Start-Up Chile’, como si eso fueran condecoraciones. En realidad, es alguien que sigue vivo solo gracias a subsidios estatales, y esa dependencia me parece tremendamente negativa”.
En ese contexto, planteó que cuando los proyectos funcionan, debería existir algún mecanismo de retorno al Estado. “Si a los emprendedores les va bien, deberían devolver algo”, dijo, un mensaje que el público asistente respondió con aplausos.
La respuesta de Benavente fue matizada, precisando que el problema no es el apoyo inicial, sino el mal diseño de la trayectoria. “Sería distinto si fuera la misma empresa recibiendo siempre el mismo tipo de apoyo. Eso sí genera dependencia y no es un buen diseño de política pública”, sostuvo.