Actualidad
DOLAR
$961,53
UF
$41.040,82
S&P 500
7.742,32
FTSE 100
10.695,01
SP IPSA
11.315,26
Bovespa
183.560,31
Dólar US
$961,53
Euro
$1.094,03
Real Bras.
$185,52
Peso Arg.
$0,63
Yuan
$143,22
Petr. Brent
107,16 US$/b
Petr. WTI
93,85 US$/b
Cobre
6,67 US$/lb
Oro
4.210,70 US$/oz
UF Hoy
$41.040,82
UTM
$71.721,00
¿Eres cliente nuevo?
REGÍSTRATE AQUÍPor: Equipo DF
Publicado: Miércoles 2 de julio de 2014 a las 05:00 hrs.
Los exportadores chilenos que invertirán en la identificación, desarrollo y formación de la inteligencia intercultural de su personal que interactúa y hace negocios con personas de diferentes culturas, tendrán una clara y marcada ventaja competitivas a los demás exportadores de otros países, dijo la doctora Racheli Gabel, profesora en la Escuela de Negocios de la Universidad del Pacífico, de Perú, y quien particicipó la semana pasada en el seminario “Inteligencia Intercultural”, que se desarrolló en la Universidad Católica.
“La inteligencia cultural busca desarrollar personas que tengan la capacidad de aceptar y respetar la diversidad intercultural de manera holística e integral. La persona que posea la actitud, la motivación, el interés y la confianza para ajustarse a los entornos interculturales podrá a aprender, vivir y trabajar de manera eficiente y efectiva en cualquier región. Es decir donde esté”, indicó la especialista en temas de gestión de personas y en comportamiento y desarrollo organizacional.
“Cuando uno se va a trabajar es el exterior, se recomienda aprender la diferencias y la similitudes entre la cultura de uno y la cultura del destino. Además, hoy día existe amplio y extenso información sobre la historia, cultura, arte, religión y costumbres de cada uno de los países. Es fundamental leer, aprender y estar preparado. No solamente por tema de conocimientos del negocio sino también por respeto a su prójimo”, señaló.
Sebastián Vallebona anticipó un alto interés de las empresas por acogerse a la medida y señaló que avanzan junto a InvestChile en una plataforma tecnológica para responder con rapidez.
Operación podría superar los US$ 43 millones y daría fin a las disputas entre quien funge como dueño del complejo y su banco financista. Quien se quede con el paño podría levantar al menos tres edificios para vivienda, oficina y comercio.