En los últimos días el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela ha tenido que echar pie atrás en varias de las políticas más emblemáticas de su socialismo bolivariano, en un desesperado intento por evitar el desastre de la economía, la única de Latinoamérica que todavía no se recupera de la crisis global y que se contraería 1,9% este año pese a los precios récord del petróleo.
Las autoridades anunciaron que permitirán un incremento gradual en los precios de los productos regulados, como la leche, el arroz y la harina, para evitar que la reciente devaluación de la moneda dispare aún más la inflación, que ya es la más alta del mundo.
La medida llega luego de que la semana pasada el gobierno se viera obligado a aflojar los controles cambiarios impuestos y unificar la tasa dual que había implementado en un esfuerzo por combatir el mercado negro que ha florecido al alero de las restricciones.
La devaluación del bolivar agregará dos puntos porcentuales a la inflación este año, dijo el director del banco central, Armando León, luego de que los precios aumentaran 26,9% en 2010.
Chávez decidió además vetar la ley que reformaba al sistema de educación universitaria que buscaba promover sus ideales bolivarianos entre los estudiantes, pero que había sido duramente rechazado por los alumnos.
El ex militar, que tiene poderes especiales para gobernar por decreto hasta mediados de 2012, había dicho en diciembre que elevaría el IVA, (en 12%, una de las tasas más bajas del mundo) para crear un fondo especial para vivienda e infraestructura. Sin embargo, decidió no aplicar la medida. Me habían propuesto incrementar al IVA en uno o dos puntos a partir del 1 de enero, pero no lo aumentaremos ni un punto, ni dos puntos, ni nada en todo este año, ni en 2012, declaró. Aunque justificó su cambio de opinión diciendo que el alza del petróleo permitirá reunir los fondos, los observadores apuntan más bien al fantasma de la inflación.
Regresa la oposición
En medio de esta retirada ideológica del gobierno, ayer partió la nueva legislatura venezolana con tensos choques entre los legisladores oficialistas y de oposición. Los parlamentarios opositores regresaron al hemiciclo después de cinco años de ausencia (provocados por un fallido intento de boicot electoral), donde de inmediato se enfrascaron en una guerra de insultos con los partidarios del gobierno. Aunque todavía domina en el parlamento, con 98 legisladores chavistas frente a 63 de la oposición, la administración perdió la mayoría absoluta para legislar sin contrapeso, porque sus rivales ahora tienen la capacidad de bloquear la agenda legislativa de Chávez.
Para compensar este revés electoral, Chávez consiguió que el congreso saliente le aprobara poderes especiales que le permitirán gobernar por decreto hasta mediados del próximo año.
Los legisladores de la oposición se presentaron ayer en la sala con carteles que decían 52% en referencia a la mayoritaria votación que obtuvieron en las elecciones de septiembre, pero que sin embargo, debido al sistema de representación que existe en Venezuela, no se tradujo en una mayoría parlamentaria.
Vengo acá a hablar en nombre de la inmensa mayoría de voto popular que obtuvimos el 26 de septiembre, una mayoría que no está reflejada en esta cámara, dijo el legislador Alfonso Marquina. A través de un discurso en la televisión estatal Chávez respondió con dureza. Déjenlos hablar. Nuestros legisladores los van a pulverizar.