La declaración refuerza el argumento que expuso horas antes el secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante su testimonio ante el Senado, donde afirmó que el alto el fuego prácticamente suspendió la guerra. Bajo esa lógica, el gobierno aún no habría cumplido el requisito que establece una ley de 1973, de buscar la aprobación formal del Congreso.
La legislación aprobada en 1973, en plena resaca política de la Vietnam War, buscaba precisamente limitar la capacidad del presidente para prolongar intervenciones militares sin supervisión del Congreso. Sin embargo, la ambigüedad sobre qué constituye exactamente una “guerra en curso” ha abierto históricamente la puerta a interpretaciones flexibles por parte del Ejecutivo. Bajo esa lógica, el gobierno aún no habría cumplido el requisito que establece una ley de 1973, de buscar la aprobación formal del Congreso para una acción militar que se extienda más allá de 60 días.
El debate, por tanto, trasciende el caso concreto de Irán y vuelve a situar en el centro una cuestión recurrente en Washington: hasta dónde llegan los poderes del presidente en materia militar y dónde comienza la obligación de rendir cuentas ante el poder legislativo.
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