El tipo de cambio no para de sorprender y se ha transformado en una de las mayores tendencias en los mercados financieros.
Desde comienzos del 2025 al cierre de este viernes, el dólar acumula un retroceso de 14% tras cerrar ayer en $ 861,8. La caída es de $ 64,4 y significa el mayor retroceso anual de los últimos 16 años.
Pese a que el desplome del dólar en nuestro país ha sorprendido a muchos, para otros, como el banco estadounidense Goldman Sachs, se trata de una tendencia que todavía tiene camino por recorrer.
“En el caso del peso chileno, nuestra proyección a 12 meses es $ 840 por dólar. Sin embargo, nuestro valor justo de largo plazo lo ubica entre $ 775 y $ 800”, comentó el estratega jefe de divisas y mercados emergentes en Goldman Sachs, Kamakshya Trivedi.
Desde su oficina en Londres, Trivedi conversó en exclusiva con Señal DF para aterrizar lo que él llama la “erosión” de un dólar sobrevalorado.
Menos excepcionalismo
-¿Cuál es su visión de lo que está ocurriendo con el tipo de cambio?
-Para entender lo que está pasando debemos ir al punto de partida de todo esto. El dólar comenzó el 2024 bastante sobrevalorado, específicamente un 23% por encima de su valor justo. Eso se debía al desempeño macroeconómico excepcional de EEUU, así como los superiores retornos que entregaba en comparación con el resto del mundo. La sobrevaloración se redujo a 15% al comienzo de 2026 y pese a que ahora nuestro tono es algo más moderado, seguimos esperando una depreciación del dólar durante el resto del año. Esto se dará a medida que el resto del mundo muestra un desempeño relativamente mejor y EEUU luce menos excepcional, tanto en términos económicos como de mercado.
-¿Hay factores puntuales que explican la depreciación del dólar?
-El movimiento tuvo inicialmente un fuerte componente europeo. Gran parte de la depreciación fue frente al euro, debido a dos factores en Europa: un giro importante en política fiscal, especialmente en Alemania, hacia una postura más expansiva; y una política monetaria más restrictiva, que también apoya al euro.
Por el lado del dólar, se observó un panorama más equilibrado de retornos de mercado. Aunque el S&P 500 tuvo un buen desempeño en 2025, Japón, Europa y los mercados emergentes lo superaron. Ese escenario más balanceado contribuyó a la depreciación del dólar frente a varias monedas.
En la segunda mitad de 2025, otro factor clave fue el renminbi chino, que mostró una apreciación constante. Esto reflejó la sólida posición exportadora de China, donde la última vez que ese país tuvo un dominio exportador similar fue a mediados de los 2000, período que también estuvo acompañado de una apreciación significativa de su moneda
-¿Las decisiones del Presidente Donald Trump no entran en la ecuación?
-Diría que lo que estamos viendo responde principalmente a factores macroeconómicos cíclicos. Este año la depreciación no ha sido tan centrada en el euro, sino más bien frente a monedas procíclicas: el dólar australiano, el rand sudafricano, el peso chileno. Son monedas que tienden a desempeñarse bien cuando mejora el crecimiento global, suben los precios de commodities o China se fortalece. Entonces, no se trata de una política específica, sino del contexto macro global.
El recuerdo del superciclo
-¿Estamos al comienzo de un nuevo ciclo?
-Esa es la gran pregunta del mercado. Creemos que no estamos al inicio, pero tampoco en una fase avanzada respecto al ciclo macroeconómico; el desempleo es bajo y no hay niveles excesivos de apalancamiento corporativo. En cambio, el ciclo de mercado sí luce más maduro, especialmente en valorizaciones. Por eso preferimos activos vinculados al ciclo macro como algunas monedas emergentes.
-¿Es posible comparar el presente con algún momento de la historia?
-No hay paralelos exactos, pero algunos elementos recuerdan al superciclo de commodities de mediados de los 2000: buen desempeño de activos cíclicos, commodities al alza, apreciación de monedas emergentes. Sin embargo, hay una diferencia en los activos financieros y es que hoy el ciclo bursátil global está más avanzado, por lo que no esperamos el mismo impulso que en ese período.
Un dólar que sigue "caro"
-¿Cuánto espacio tiene el dólar para seguir cayendo?
-El dólar aún luce sobrevalorado en torno a 14%-15% y nuestro escenario base contempla una depreciación adicional cercana a 3%.
-¿Y el peso chileno?
-En el caso del peso chileno, nuestra proyección a 12 meses es $ 840 por dólar. Sin embargo, nuestro valor justo de largo plazo lo ubica entre $ 775 y $ 800. Eso implica que todavía existe espacio adicional de apreciación, especialmente si los precios del cobre superan nuestras proyecciones o si el entorno global es más favorable al riesgo.
-¿Cuánto pesa la llegada de José Antonio Kast en sus modelos?
-No modelamos política directamente. Sin embargo, antes de la elección el peso chileno había subperformado sus fundamentales debido a la incertidumbre política. En 2026 el peso ha subido cerca de 4%, aún cuando el cobre está plano, lo que refleja que ha cerrado esa brecha.
-¿Cómo ve la sensibilidad del peso chileno frente al cobre?
-Muy sensible, dado que Chile es uno de los mayores productores mundiales. Sin embargo, es un driver favorable hacia adelante, desde Goldman Sachs la proyección base para el cobre es cerca de US$ 13 mil por tonelada y vemos riesgos al alza, hasta US$ 14 mil, por acumulación estratégica de metales. Un escenario así podría llevar al peso chileno a niveles más fuertes que nuestra proyección actual.
-¿Qué rol juegan las tasas de Brasil y su carry trade en el peso?
-Brasil y Chile están en momentos distintos del ciclo de tasas. Brasil tiene tasas en torno a 15% y Chile del 4,5%. Sin embargo, no vemos que los cambios de política monetaria sean el principal driver cambiario en este momento