Para Morgan Stanley, las tensiones geopolíticas que se han intensificado en los últimos días con la guerra en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, han añadido una nueva capa de incertidumbre a las perspectivas mundiales.
“La interrupción del tráfico a través del estrecho de Ormuz ha restringido el flujo de petróleo y ha aumentado la preocupación por las interrupciones del suministro. Los mercados energéticos han reaccionado rápidamente, y los precios del petróleo han incorporado una prima de riesgo geopolítico más elevada ante el temor a una inestabilidad prolongada en la región”, señalan.
En un informe publicado este miércoles, los analistas de la entidad financiera Fernando Sedano, Ana Madeira, Nicolas Eterovic, Thiago Machado y Julia Lobato analizan el impacto de esto para Latinoamérica.
El reporte asegura que Chile es “la economía más afectada, pero los fundamentos macroeconómicos siguen siendo favorables”.
El aumento de los precios del petróleo sería negativo para las cuentas externas, la dinámica del crecimiento y el Índice de Precios al Consumidor (IPC), dicen los analistas.
“Un aumento del 10 % en los precios del petróleo supondría un impacto negativo en los términos de intercambio para Chile (un importador neto de energía), lo que afectaría al Producto Interno Bruto (PIB) debido a la disminución de la renta real disponible y al aumento de los costos de los insumos y el transporte, amortiguado en parte por la menor exposición de Chile a los hidrocarburos gracias a las energías renovables, pero aún así significativo dada la paridad casi internacional de los precios en las gasolineras”, se lee en el informe.
Así, Morgan Stanley estima que los efectos generales de una crisis petrolera sobre el crecimiento se sitúan entre -20 y -30 puntos base (pb.).
En cuanto a la inflación, la entidad de Wall Street asegura que “Chile es uno de los países más expuestos de la región, ya que la mayor libertad en la fijación de los precios de los combustibles implica un mayor traspaso”. Sus cálculos apuntan a un aumento de entre 30 y 50 pb. en la inflación general como consecuencia de una crisis del 10 % en el precio del Brent.
Respecto a las cuentas externas, “el aumento del precio del petróleo eleva la factura de las importaciones y tiende a ampliar el déficit comercial y de cuenta corriente, especialmente si el aumento de los costos energéticos no se compensa con precios o volúmenes más altos en la canasta de exportaciones de Chile”, mencionan los analistas.
Con todo, Morgan Stanley concluye que las implicaciones monetarias de una crisis del precio del petróleo no son sencillas, ya que dependen en gran medida de su intensidad y duración finales, pero, a priori, si el aumento es sostenido, creen que el Banco Central podría adoptar un enfoque más cauteloso y mantener su Tasa de Política Monetaria (TPM) en la reunión de marzo.