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Inteligencia Financiera: la oportunidad para resolver los desafíos de la banca

El futuro de la banca se centrará en la experiencia del usuario, por lo que el sector debe concentrarse en la innovación tecnológica basada en datos y análisis inteligentes, para ajustarse a las necesidades de los clientes. Max Ortiz, CEO de Fapro, analiza aquí lo que viene gracias a la digitalización.

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Existe suficiente evidencia para que la banca tome la decisión de evolucionar su modelo de negocio ante los actuales desafíos de la industria financiera, que les permita operar en el nuevo ecosistema digital. En el ámbito internacional, los bancos que generan mayor satisfacción a sus clientes, logran un crecimiento en el uso de sus productos que duplica a la competencia. La incorporación de tecnología repercute en sí en 3 verticales: aumenta el valor del ciclo de vida del cliente a través del cross-selling y uso de productos; optimiza la eficiencia para reducir costos y riesgos y, finalmente, aumenta el acceso y la velocidad de la obtención de productos.

Los puntos clave para mejorar la experiencia del usuario está en alejarse de las ofertas masivas y preocuparse en conocer al cliente, anticipándose a sus necesidades, determinando su comportamiento y proceso de adquisición en línea, su contexto de vida y, finalmente, la preferencia de canales de comunicación, estableciendo el “timming” en el contacto.

Con base en lo expuesto anteriormente, se mejora el ciclo de vida del consumidor, partiendo desde la adquisición, facilitando la toma de decisiones relacionadas al producto financiero y el monitoreo, lo que termina por generar relaciones más profundas para que se puedan tomar decisiones más inteligentes en el proceso.

Es fundamental que el mismo ocurra de manera eficiente, ordenada y controlada. Para el ecosistema es el momento preciso de sumarse a este tren que viene a revolucionar la industria financiera tradicional, la forma de llevarlo a cabo contempla dos caminos: el primero, a través de un desarrollo propio en el cual sólo se puede llegar a una solución que cubre necesidades de forma limitada, ignorando que llevarlo a cabo de esta forma suele ser costoso y lento debido al foco de las financieras; el segundo, mediante integraciones verticales con actores tecnológicos que permiten un avance de mayor velocidad y especialización, básicamente, este concepto se ajusta a la famosa frase “pastelero a sus pasteles”.

El corazón de este desafío está enfocado en el Open Data, porque ante la necesidad de información, representa un modelo que permite conocer a los usuarios, además, está enfocado en la generación de beneficios concretos en todo el ciclo de vida del consumidor.

Es así como el Open Data refuerza el camino a la digitalización, gracias a la integración de API’s que favorecen la automatización de procesos financieros a través de soluciones desarrolladas para una gestión financiera inteligente. Según McKinsey, para el 2030 el uso de datos abiertos generará un incremento del 5% en el PIB de la economía global. Mientras, Chile lidera el desarrollo del Open Data en la región con soluciones que logran conectar en segundos datos financieros. Con este avance surgen nuevas oportunidades para el sector en servicios, impulsados por herramientas de gestión financiera inteligente como una respuesta a necesidades de consumo y competitividad.

La nueva Ley Fintec representa un importante paso hacia la regulación y mejora de este camino, generando beneficios significativos para todo el ecosistema financiero, al normar prácticas, protocolos de seguridad y proteger la información de los consumidores para que, efectivamente, sean los beneficiarios finales. La integración de modelos financieros inteligentes brinda nuevas oportunidades, porque mediante la digitalización de la industria financiera se generan entornos mucho más competitivos, seguros, transparentes y eficientes.

 

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