Internacional
¿Qué pasó, Brasil? De potencia energética a amenaza de apagones en pocos tiempo
Según los analistas, el país pecó de un optimismo excesivo durante los años de bonanza.
Por: Equipo DF
Publicado: Jueves 10 de enero de 2013 a las 05:00 hrs.
Por Constanza Morales H.
Hasta hace poco, muchos países envidiaban el desarrollo en el sector energético experimentado por Brasil. En los últimos años, se descubrieron enormes yacimientos petroleros en sus costas que para 2020 lo podrían convertir en el tercer productor del mundo detrás Rusia y Arabia Saudita. El gobierno brasileño amplió además su matriz energética con recursos renovables, como el agua y el etanol de caña de azúcar.
Sin embargo, el gigante sudamericano ya no se encuentra en una posición tan privilegiada. La producción de crudo no está cumpliendo las expectativas del mercado y los temores sobre un posible racionamiento eléctrico se han incrementado en los últimos días.
Según los expertos, los problemas derivan de un excesivo optimismo durante los años de bonanza, que llevó al gobierno a incrementar el control sobre los recursos provocando la huida de los inversionistas.
“Brasil se ha vuelto víctima de las políticas de la abundancia económica”, comentó a Reuters Christopher Garman, director para América Latina de la consultora de riesgo Eurasia Group.
“Cuando las cosas iban bien para Brasil y después de que descubrieron petróleo, la administración fue imbuida de un orgullo desmesurado”, agregó el ejecutivo. “Pensaron que tenían más espacio para llevar adelante una política industrial activa y cambiar el paisaje regulatorio”, afirmó.
Sector ineficiente
En los últimos años, Brasil ha hecho un gran esfuerzo para diversificar su matriz. De hecho, la participación de las energías “verdes” en la matriz eléctrica en 2011 aumentó a 88,8%, según el Balance Nacional Energético 2012 elaborado por la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), la compañía federal de planificación energética.
A pesar de los avances logrados, los problemas de electricidad en el país son más profundos. La ineficiencia y la inquietud de los inversionistas son dos de los rasgos que caracterizan al sector. Ejemplos de esto son el pobre desempeño que ha tenido últimamente la estatal Petrobras y las pérdidas multimillonarias en el valor de capitalización bursátil de empresas eléctricas como Cemig o CESP.
Manipulación de precios
Las dificultades que ha vivido el rubro muestran un reclamo más amplio de los inversionistas: la intervención del Estado ha bloqueado el desarrollo del sector privado.
Tanto la industria petrolera como el sector eléctrico han sido golpeadas por las políticas implementadas por el gobierno de Dilma Rousseff. En ambos casos, el Estado decidió fijar los precios para contener la inflación e impulsar el crecimiento.
Las tarifas artificialmente bajas de la gasolina y de la electricidad pueden ser bien vistas por los consumidores, pero estas medidas provocan que las empresas tengan un peor desempeño al esperado —como ha ocurrido con Petrobras— y desincentivan la inversión.
“Apagones” de gas
En medio de la discusión por un posible racionamiento en Brasil, el sector industrial alertó que podría sufrir escasez de gas en el segundo semestre.
El presidente de la Asociación Nacional de Consumidores de Energía, Carlos Faria, advirtió que el uso del gas natural por parte de las termoeléctricas en los próximos meses para compensar la caída en la generación hidroeléctrica podría afectar a la industria, consignó O Globo.
El ejecutivo explicó que Petrobras, que tiene el monopolio de la distribución de combustible, dará prioridad al abastecimiento de las plantas térmicas.
Faria descartó el riesgo de cortes eléctricos este año, pero si las lluvias en 2013 son menores a la media histórica, “hay altas posibilidades de que los brasileños se queden sin luz en 2014”.