Inversiones CMPC levantó este viernes cerca de $ 390 mil millones con un bono que marca un hito en la historia del país, ya que nunca se había transado un título de carácter híbrido.
El bono BCMPC-R por UF 10 millones se colocó esta mañana a una tasa de interés promedio de 4,19%, lo que implica un diferencial (spread) de 189 puntos base (pb) sobre la tasa soberana de referencia, y está por debajo de la tasa de inscripción de 4,5%.
La colocación de este bono híbrido, el primero en Chile y el tercero en Latinoamérica, se realizó bajo la modalidad de remate holandés, con la participación de Banchile, Bci y Link Capital.
"La demanda fue cerca de 1,9 veces la oferta. Hubo mucho apetito de los institucionales, y los compradores fueron principalmente fondos de pensiones y compañías de seguros", dijo a DF el socio de Link Capital, Gonzalo Covarrubias.
"Los bonos híbridos en mercados internacionales transan aproximadamente con un spread de 150 pb sobre la deuda normal de la empresa, la deuda sénior, y este fue un bono híbrido que en vez de 150 pb, como se hubiera esperado, se fue a 109 pb. Eso es lo más extraordinario de la transacción", celebró.
Intensivo gasto
Los fondos recaudados se destinarán al refinanciamiento de pasivos, a inversiones y otros fines corporativos del emisor y del garante y sus filiales (CMPC divide sus operaciones en tres segmentos: Celulosa, Softys y Biopackaging).
Ejemplos de inversiones y gastos que pueden considerarse proyectos ecológicos y sociales subvencionables son: gastos de capital y de explotación seleccionados de activos físicos que cumplan los criterios de elegibilidad, así como gastos en I+D para nuevos productos y/o soluciones según criterios, detalla CMPC en su marco de financiamiento de agosto.
La recaudación viene en momentos en que la papelera del gupo Matte prepara su balance para implementar la mayor inversión de su historia: el proyecto Natureza, una planta de celulosa en Brasil que se espera involucre gastos de capital por US$ 4.570 millones.
¿Qué es un bono híbrido?
Se espera que el bono venza en 2032, pero también podría expirar en 2057, algo relacionado con la cualidad "híbrida" del instrumento, que las clasificadoras de riesgo contabilizan como 50% deuda y 50% capital accionario. Para ser considerado como tal, necesita tres condiciones:
- La principal es que esté subordinado al resto de la deuda, y es por ello que en el mercado se observa el spread sobre un bono sénior de la compañía. La subordinación quiere decir que primero se van a pagar todas las otras deudas y después se pagará esta. Por lo tanto, el inversionista que compra este bono conceptualmente asume un riesgo mayor.
- La segunda característica es que CMPC tiene la opción, a título propio, de suspender total o parcialmente el pago de intereses. Los intereses que se van dejando de pagar se capitalizan para pagar más adelante, a más tardar en el vencimiento. Pero si dejó de pagar intereses, la empresa no puede repartir más del mínimo legal de 30% en dividendos a sus accionistas.
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Por último, al séptimo año el bono tiene una opción de prepago a valor par (la tasa de emisión de 4,25%). De no prepagarse, la deuda dejaría de ser considerada 50% capital accionario y por ende, pasaría a ser más cara. La tasa para los años siete a 12 se recalcularía como la tasa de los bonos del Banco Central de ese minuto, más el spread de la colocación registrada este viernes. Y después del año 12, tendría recargos adicionales.
Humphreys le asignó nota "A+" hace pocos días a la línea de bonos híbridos de CMPC, que contemplaba como monto máximo a emitir los UF 10 millones efectivamente colocados. Para argumentar su decisión, aludió a los tres puntos mencionados.