Bien lo explica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), entidad que detalló que en 2022, por primera vez en la historia, la acuicultura superó a la pesca de captura en producción, con 94,4 millones de toneladas, representando el 51% del total mundial en el segmento de animales acuáticos y un 57% si se toma lo que está específicamente dirigido a consumo humano.
Solo entre Noruega y Chile se produce más del 70% del salmón del planeta, lo que, ante la creciente demanda de este producto, atrae la atención de grandes compañías globales hacia el mercado local.
Actualmente, se prevé que esa demanda siga aumentando y Chile, como segundo productor mundial de salmones -solo superado por Noruega- juega un rol en ese escenario, sobre todo teniendo en cuenta que los países en los que se explota esta industria se cuentan con los dedos de las manos. De hecho, se estima que, en conjunto, Chile y Noruega producen más del 70% del salmón del planeta.
Todo lo anterior, evidentemente, no pasa inadvertido para el mercado. Y, como una consecuencia lógica, gigantes multinacionales han puesto sus ojos en el sur chileno.
La brasileña JBS
En 2021, la gigante brasileña JBS ingresó al negocio salmonero comprando Huon Aquaculture por más de US$ 400 millones, el segundo mayor productor de esta industria en Australia.
JBS, fundada en el estado de Goiás en 1953 y controlada por J&F Investimentos, holding ligado a los hermanos Batista, es el mayor productor de carne y ave en el mundo y el segundo en el mercado del cerdo.
Al momento de adquirir Huon, su CEO, Gilberto Tomazoni, sostuvo que ahora querían convertirse en uno de los mayores productores mundiales de salmón. “Repetiremos lo que hicimos anteriormente con aves, cerdos y productos de valor añadido para ampliar aún más nuestro portafolio”, dijo el ejecutivo.
En paralelo a seguir invirtiendo en Huon, la brasileña ha estado explorando opciones en Chile hace años. En 2023, estuvo participando en el proceso para comprar Ventisqueros, filial local del grupo alemán Schörghuber.
Finalmente, la firma con sede en Múnich canceló el proceso. Aseguró que había estado tanteando “proactivamente las aguas” para ver si el desempeño económico de Ventisqueros cumplía con las expectativas del grupo respecto a su valor.
Pero no es la única empresa que ha sido explorada por JBS. En paralelo al juicio que libra con el empresario Isidoro Quiroga, la china Joyvio había contratado como banco de inversión a Morgan Stanley para sondear la posibilidad de que un socio internacional ingresara a la propiedad, pero finalmente el proceso tampoco prosperó. En ese momento, confirman dos fuentes a DF, la brasileña sostuvo conversaciones con la firma asiática y también evaluó la opción de ingresar a Australis.
Actualmente, señalan otras fuentes de la industria, si bien no se conoce una negociación concreta, la gigante latinoamericana sigue con apetito por entrar al país y está mirando alternativas en la zona austral. DF se contactó con JBS para este artículo, pero, al cierre de esta edición, no había recibido una respuesta.
La japonesa Nissui
Otra gigante multinacional -aunque ya operativa en Chile- que está buscando crecer en la industria es la japonesa Nissui. Se trata de una firma especializada en productos marinos con sede en Tokio, que en el último ejercicio anual reportó ventas por más de US$ 5.600 millones a nivel global.
La firma nipona opera en Chile desde 1988, cuando adquirió Salmones Antártica, compañía acuícola que cuenta con centros de agua dulce entre las regiones del Biobío y Aysén, centros de cultivo en el mar y una planta de proceso en Chiloé.
El grupo Nissui, en presentaciones que ha realizado para inversionistas ha señalado que busca seguir ampliando el negocio de la acuicultura, centrándose en reforzar la siembra y ampliar las zonas de cultivo. Asimismo, en dichas presentaciones, ha explicado que está invirtiendo “activamente en la expansión de los negocios en el extranjero”, estrategia que está “avanzando según lo previsto”.
En el caso de Salmones Antártica, fuentes ligadas a esta firma confirman a DF que han estado negociando para comprar algunas concesiones de Yadrán, la acuícola ligada al empresario Felipe Briones Goich que, en los últimos meses, ha estado desprendiéndose de algunos de estos activos.
Si bien por ahora no hay una transacción cerrada, en la industria hay voces que aseguran que la compañía japonesa se ha interesado en esa compañía. Entre otros factores, porque tiene buenas ubicaciones y produce salmón atlántico, mientras que Antártica se especializa sobre todo en la trucha arcoíris, lo que las haría complementarias.
No son las únicas multinacionales en el salmón chileno, ni mucho menos. Además de las ya mencionadas Joyvio y Schörghuber, en los últimos años la norteamericana Cargill adquirió el 24,5% de Multiexport, donde ya participaba la japonesa Mitsui. Además, la gigante noruega Mowi también opera en el país, al igual que Cermaq, filial nórdica de otro grupo japonés, Mitsubishi, entre otras.