Matías Domeyko Cassel, presidente de Arauco, estaba sentado muy cerca del presidente electo José Antonio Kast. Y cuando éste habló sobre cómo en Brasil es más fácil la tramitación de proyectos que en Chile, una mirada se cruzó entre ellos. Y es que la mayor inversión en la historia del brazo forestal del grupo Angelini no se hizo en suelo nacional, sino en Mato Grosso do Sul, Brasil: US$ 4.600 millones, para construir una de las fábricas de celulosa más grandes del mundo.
El máximo directivo de la empresa del grupo Angelini valoró el tono y las propuestas de la nueva administración. “Estamos viendo un cambio de tono, un cambio de ánimo, de visión de lo que puede aportar la empresa”.
“Se ve una voluntad muy positiva, que eso cambia el ánimo”, agregó. “Va a venir un cambio regulatorio, seguramente, y van a venir facilidades para que la inversión vuelva a jugar un rol importante. Así que estamos muy entusiasmados con lo que viene”.
“Chile está dejando de aprovechar tremendas oportunidades con este esquema que hemos construido, que es único en el mundo. Yo no conozco ningún otro país donde sea tan difícil invertir”.
- ¿Pueden invertir más en Chile?
- Nunca hemos dejado de invertir en Chile. Es verdad que también estamos invirtiendo afuera. Arauco y todas las empresas grandes están siempre buscando oportunidades de inversión y van donde están esas oportunidades. En este momento hemos encontrado una oportunidad de inversión muy importante en Brasil y eso lo estamos concretando en el proyecto Sucuriú. Pero donde haya la oportunidad de inversión, la vamos a tomar.
En la medida en que Chile tenga oportunidades, vamos a invertir muy fuerte en Chile. Creemos en Chile, somos chilenos y nos gusta Chile.
- ¿Y esto puede implicar aumentar la masa forestal en Chile para alimentar los complejos forestales que cerraron por una falta de madera?
- Claro. Chile necesita también incentivar la inversión en plantaciones, es un tema que también tiene que abordarse. En la medida en que haya más disponibilidad de madera en Chile, van a venir más inversiones industriales para poder darle valor y agregarle valor a esa madera.
- ¿Cuáles son los nudos que impiden que aumente la plantación en el país?
- Chile desgraciadamente entró en una dinámica más política, más ideológica en el pasado, que eliminó las políticas de fomento forestal que existían, como el DL 701. Hay que volver a pensar en ese tipo de cosas.
- Mencionaron Brasil. ¿Tiene la esperanza de que ocurra un giro en Chile parecido a ese país?
- Nosotros estamos hoy día en 11 países. Hemos hecho proyectos en la gran mayoría de esos países. Y lo que pasa en Chile es una cosa única. No conozco ningún otro país donde sea tan difícil invertir como en Chile hoy. Los proyectos en Chile se demoran 10 años, cinco en permisología, cinco en judicialización. En ese plazo el mundo cambió, las tecnologías cambiaron, las necesidades del mercado cambiaron. Y a lo mejor ese proyecto, una vez que lo aprueban, ya no es el proyecto que hay que hacer: se pasó la oportunidad.
Chile está dejando de aprovechar tremendas oportunidades con este esquema que hemos construido, que es único en el mundo. Yo no conozco ningún otro país donde sea tan difícil invertir como en Chile.
- ¿Espera que este nuevo gobierno cambie eso?
- Por supuesto, vemos esto con mucho entusiasmo. Creo que es algo que no solamente piensa el nuevo gobierno que viene, sino que hoy día hay una conciencia transversal en Chile de que éste es un tema que hay que abordarlo bien.