Mucho sentido le hizo a Alan Meyer, vicepresidente de la Región Andina de Mercado Libre, la propuesta de Jorge Quiroz en Icare de establecer ayudas a las exportaciones de servicios; un programa que sí tiene Argentina y que ha impulsado en el país trasandino la contratación de algunas empresas, como Accenture o la propia Mercado Libre.
Por de pronto, el ejecutivo valoró la cita en Icare. “Hay mucho entusiasmo, hay muy buenas ideas que son bastante novedosas, sobre todo en lo que tiene que ver con economía digital”, sostuvo.
Consideró que “hay un entendimiento muy profundo de cuáles son los ámbitos de esta economía que están creciendo mucho más que la tradicional, y que hay una oportunidad para el país de ser exportador de servicios, de poder fabricar tecnología”.
A su juicio, las propuestas “dan algo fresco y una posibilidad concreta y real de pensar cómo podemos aumentar no sólo la productividad, sino también el crecimiento”.
“Hay mucho entusiasmo, hay muy buenas ideas que son bastante novedosas, sobre todo en lo que tiene que ver con economía digital”.
- Si se adopta esta política de subsidiar la exportación de servicios, ¿se puede aumentar la contratación en Mercado Libre en Chile?
- Creo que Chile ha sido menos competitivo a la hora de generar las condiciones, los incentivos, tanto para las universidades en el mundo de la formación como en la empresa, para que sea atractivo contratar en Chile. Lo que es cierto es que de los más de 20.000 desarrolladores de software que tenemos, alrededor de 1.000 están en Chile, que no es poco, pero es un número que no ha crecido tanto como nos gustaría en los últimos años.
Nos encantaría ver que Chile pueda tener mucho más de estas capacidades, que no solo le sirven a la empresa, sino al país, al Estado, a los emprendedores. En la medida que tengamos incentivos para que esa gente exista y se forme, vamos a tener un efecto cascada mucho más grande.
-En Argentina, ¿tienen esa incidencia de influir para vincular mejor la formación profesional con las necesidades de la empresa?
- Absolutamente, creo que la formación nos ha hecho abrir centros en lugares como Santa Fe, como Mendoza, como San Luis, como el sur de Buenos Aires, Córdoba... trabajamos muy cerca con los centros de formación, tanto en la absorción de alumnos como en trabajo en conjunto, gente que empieza a trabajar antes de titularse y creo que hay una sinergia que es muy linda, no sólo con nosotros sino con otras empresas.
- ¿Se podría replicar en Chile?
- Yo me imagino que sí. Tenemos que generar que Chile sea un lugar atractivo no solo para las empresas actuales, sino para que otras también puedan instalar centros de desarrollo de software y poder exportar eso a todo el mundo.