Las duras críticas que ha realizado a la política migratoria y comercial de la Unión Europea están dando frutos, porque el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, lidera por primera vez un sondeo frente al candidato socialista Francois Hollande, de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 22 de abril.
Tras estar rezagado durante meses, Sarkozy avanzó en un sondeo de Ifop/Fiducial, que estimó su apoyo en la primera vuelta en un 28,5%, desde un 27% a fines de febrero. Hollande, por su parte, cayó a un 27%, desde un 28,5%.
La situación cambia en la segunda vuelta, aunque las distancias se han acortado. En el balotaje Hollande obtendría 54,5% de los votos (2 puntos porcentuales menos que en la encuesta previa), frente a un 45,5% para Sarkozy (que sumó esos dos puntos).
El actual mandatario ha logrado avanzar en los sondeos de opinión gracias a que ha radicalizado su discurso, siendo especialmente crítico con la Unión Europea. Sin embargo, una nueva amenaza apareció ayer para Sarkozy, ya que la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, anunció que superó los obstáculos que tenía para presentarse a las elecciones, y estaría lista para inscribir su candidatura antes de la fecha tope, el viernes.
La representante del Frente Nacional obtuvo las 500 firmas que necesitaba y ahora está lista para recuperar los votos que perdió ante Sarkozy.
Le Pen (quien sucede a su padre, Jean-Marie, en el liderazgo del partido), cambiará el tradicional foco de su conglomerado en la inmigración, y se concentrará en que Francia deje el euro y levante barreras proteccionistas.