La preocupación que existe entre los analistas respecto al estado del mercado laboral no desaparece.
Y aunque el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer este viernes que la tasa de desocupación para el trimestre mayo-julio se ubicó en 8,7% y que los ocupados registraron una variación de 0,8% en el año (lo que implica que se crearon 72.829 puestos laborales), ambos datos mejor a los registrados en el trimestre previo, las cifras siguen generando preocupación.
Para Carmen Cifuentes, investigadora del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), el mercado laboral chileno continúa mostrando debilidad, pese a algunos repuntes en el margen.
“Si bien la creación de empleo repuntó levemente, con 73 mil nuevos puestos en un año, se trata del registro más bajo para un trimestre mayo-julio en más de una década, con excepción de 2020. Ajustando por estacionalidad, la cifra equivale a 39 mil empleos en el trimestre, lo que deja un promedio de apenas seis mil puestos mensuales en lo que va de 2025”, plantea.
Una lectura en la misma línea entrega el director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Bravo, quien agregó que no hay una aceleración en la creación de empleo formal, sino que la destrucción de informalidad se moderó y no contrarrestó la creación de empleo.
De hecho, en el trimestre anterior lo que ocurrió es que los empleos formales mostraron un alza 1,4% (unas 96.319 personas), pero, al mismo tiempo, la ocupación informal cayó 3,8% (unas 96.178 personas menos), lo que dio como resultado neto una creación de apenas 141 plazas laborales. Este mes, en tanto, la destrucción de ocupaciones informales fue cercana a las 15 mil.
“Honestamente diría que no hay una mejoría genuina en el mercado laboral, sino que, más bien, hay un efecto de resignación. O sea, al final del día, aquellas personas que estaban abandonando empleos informales para abocarse a la búsqueda de empleo asalariado formal, finalmente se están resignando ante la falta de oportunidades”, dice Bravo, enfatizando que la creación de puestos laborales sigue en los mismos niveles, y que esta creación aún es insuficiente.
Al interior de Coopeuch también miran con escepticismo las cifras. Desde el área de estudios señalan que si bien en el agregado el panorama de julio parece positivo, destacando el hecho de que la tasa de desempleo sorprendió a la baja, de la mano de un fuerte aumento de los ocupados ajustados por estacionalidad, contraponen que “al descomponer las cifras el panorama es algo menos positivo”.
Por un lado, destacan, “la participación laboral ha continuado retrocediendo -lo que explica en parte la caída de la tasa de desocupación- y, por otro, la totalidad del crecimiento de los ocupados obedecido a los trabajadores por cuenta propia, todo esto un contexto donde la demanda laboral continúa débil”.
Preocupación por mujeres y Pymes
Para Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, un tema a monitorear es lo que está ocurriendo con el desempleo femenino.
Y es que si bien la tasa de desocupación de las mujeres bajó a 9,7% en comparación con el trimestre anterior (9,9%), en un año el indicador mostró una significativa alza, ya que en el trimestre mayo-julio de 2024 el dato llegaba a 9,1%.
“Tenemos una tasa de desempleo femenino que ya se acerca rápidamente a los dos dígitos, y resulta bastante probable, entonces, esperar que vaya a llegar a los dos dígitos dentro de los siguientes meses”, advierte Montero.
Otro eje que genera preocupación, es la débil creación de empleos que se está dando en las empresas de menor tamaño. De hecho, en el último año las grandes empresas han creado 145.407 empleos, mientras que en las micro, pequeñas y medianas se han destruido 7.354 plazas.
“En las Mipymes se está destruyendo empleo asalariado formal, y hoy día es solo la gran empresa la que está sosteniendo la creación de este tipo de empleo. Y esto ya es algo que viene siendo bastante sostenido”, dice Bravo.
Preocupación que comparte Pablo Pérez, investigador del Instituto Libertad, para quien los datos evidencian que “las Pymes, que son el corazón del empleo en Chile, están asfixiadas por la burocracia, la falta de crédito y un clima económico que no les da certeza para crecer. Si no reactivamos a las Pymes, el empleo seguirá concentrado en las grandes compañías y se profundizará la precarización en otros segmentos”.