Durante casi una década, los rascacielos del Distrito Financiero Rey Abdullah (KAFD, sigla en inglés) marcaron el horizonte de Riad, pero las brillantes torres albergaban una incómoda verdad: estaban vacías.
Anunciado por primera vez en 2006, el proyecto de US$ 10 mil millones sufrió retrasos considerables. Pero el distrito, antes silencioso, está cobrando vida a medida que Arabia Saudita avanza con sus ambiciosos planes para convertirse en un centro financiero regional.
El año pasado, el Fondo de Inversión Pública (PIF, sigla en inglés), fondo soberano de riqueza de US$ 940 mil millones, trasladó su fuerza laboral a un rascacielos de 385 metros, el más alto de Riad, en el KAFD, mientras que otros edificios comenzaron llenarse a medida que grupos globales como HSBC y Accenture se instalan en la ciudad.
“Hace un año, esto parecía Canary Wharf en 1992”, dijo un expatriado occidental que trabaja en el distrito mientras tomaba un latte en una de las cafeterías de moda que bordean el Wadi, el espacio público peatonal al centro del KAFD.
Ese fue el año en que se inauguró oficialmente el centro financiero de los Docklands de Londres, que luego quebró.
“Ahora parece Canary Wharf en 1998”, añadió, el inicio de una era de construcción que lo convertiría en la sede europea de los bancos más grandes del mundo.
Una mañana reciente, una mujer extranjera vestida con un traje rojo brillante caminaba junto a oficinistas saudíes con sus túnicas blancas y mujeres en niqabs. Cerca de allí, equipos de construcción trabajaban arduamente en una pasarela que permitiría a la gente cruzar de una torre a otra sin sentir el calor del verano, cuando las temperaturas alcanzan los 42°C.
El distrito es la principal demostración física de un “programa de desarrollo del sector financiero”. Se convirtió en parte de un plan más amplio lanzado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman para diversificar la economía del reino, alejándose de la dependencia de los ingresos petroleros, y hacer de Riad un rival para ciudades como Dubái y Abu Dhabi en los Emiratos Árabes Unidos.
Mientras varios ejecutivos y banqueros dicen que Dubái está años por delante, los funcionarios saudíes confían en que el reino puede superar al emirato gracias al tamaño de su economía (que es la más grande de la región y convierte a Arabia Saudita en un país del G20) y las ambiciosas reformas económicas y sociales que el gobierno implementó en los últimos años.
“Queremos estar en ambas, Riad y Dubái”, dijo un administrador de carteras en uno de los bancos internacionales de inversiones más importantes. “Tal vez no vean Arabia Saudita como competencia para Dubái ahora, pero tampoco vieron venir a Abu Dhabi”.
El dinero manda
Las autoridades intentaron presionar a las empresas globales para que establecieran una fuerte presencia en el reino dándoles un ultimátum que entró en vigor el año pasado: establecer su sede regional en Arabia Saudita o correr el riesgo de perder contratos lucrativos con el gobierno. Las normas exigen que las empresas tengan una sede regional en el reino con al menos 15 empleados, incluyendo ejecutivos a cargo de otros países.
El Ministerio de Inversiones afirmó que más de 600 empresas recibieron licencias para instalar sedes regionales en el reino desde el año 2021. Pero expertos dijeron que se necesitaría más para desplazar a Dubái como la capital financiera del Medio Oriente, con Arabia Saudita aún rezagada en la claridad regulatoria que necesitan los bancos.
“El gobierno saudí no puede confiar únicamente en el peso económico del país y el perfil global de su fondo soberano de riqueza para forjar un status de centro financiero”, dijo Robert Mogielnicki, un investigador residente senior del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington.
“Regulaciones competitivas y consistentes son clave. Otros actores regionales están jugando el juego regulatorio y de incentivos de forma eficaz”.
Bancos como Goldman Sachs y Morgan Stanley abrieron sedes regionales en Riad el año pasado. Sin embargo, la preocupación por el entorno regulatorio del reino provocó que otros bancos e instituciones financieras aún se muestren dudosos a comprometerse plenamente con el traslado de sus sedes regionales a Riad.
Si bien el Centro Financiero Internacional de Dubái actúa como un hub banquero offshore con marco regulatorio personalizado y basado en la legislación inglesa, el sector financiero de Arabia Saudita (incluyendo empresas ubicadas en el KAFD) está regulado por el banco central del reino, Sama, y la Autoridad del Mercado de Capitales del país.
“Hay demasiada inestabilidad en el reino. Hay demasiadas variables allí: la política, las personalidades, la sharia,” dijo un inversor veterano estadounidense que lleva trabajando 20 años en Medio Oriente. “Es muy difícil para las personas sentirse cómodas en ese tipo de entorno”.
Aunque la idea de convertir al KAFD en una “zona especial” con su propio marco regulatorio fue discutida en el pasado, los funcionarios saudíes argumentan que las recientes reformas judiciales y regulatorias, así como el acceso a los grandes proyectos de diversificación económica del reino, deberían brindar suficientes incentivos y garantías para que las empresas extranjeras se establezcan en Riad.
Arabia Saudita introdujo una ley de tribunales comerciales en 2020 y una ley de transacciones civiles en 2023 como parte de las reformas destinadas a mejorar el entorno empresarial. Un abogado extranjero radicado en Riad afirmó que estos cambios contribuyeron a que los fallos fueran “más predecibles”, pero añadió que “no estoy seguro de que alguna vez implementen la regulación offshore”.
A pesar de las grandes sumas que Riad gasta en sus planes de desarrollo, a la ciudad le ha costado atraer el nivel deseado de Inversión Extranjera Directa (IED), con el objetivo de alcanzar US$ 100 mil millones anuales para 2030. La IED entrante disminuyó 19% interanual a US$ 20,7 mil millones el año pasado, el nivel más bajo desde 2020, según la autoridad estadística del gobierno.
Pero el poder financiero del PIF continúa atrayendo a los administradores de dinero, ya que busca aprovechar sus relaciones con financistas internacionales para desarrollar la industria de inversión de Arabia Saudita y lograr que los administradores de fondos inviertan en el reino.
Un día después de que Donald Trump hablara en un foro de inversión saudí-estadounidense en Riad en mayo, el fondo anunció acuerdos con cinco gestores de activos internacionales (BlackRock, Franklin Templeton, Northern Trust, Neuberger Berman e I Squared Capital) para atraer nuevo capital y aportar experiencia en inversiones al reino.
El PIF y Neuberger Berman acordaron trabajar juntos para respaldar hasta US$ 6 mil millones en inversiones en Arabia Saudita, y lanzar una plataforma de gestión de inversores de múltiples activos con sede en Riad.
Las autoridades se muestran optimistas respecto de que las reformas de liberalización social introducidas los últimos años, incluyendo el levantamiento de la prohibición de que las mujeres conduzcan y la flexibilización de las restricciones al entretenimiento, ayudarán a convencer a los ejecutivos y banqueros extranjeros de cambiar Dubái por Riad.
Puntos pendientes
Pero Riad, cuyo distrito financiero cuenta con una nueva estación de metro futurista diseñada por Zaha Hadid y donde están abriendo restaurantes de alta categoría para atender a la creciente clase profesional de la ciudad, aún se queda atrás respecto a los Emiratos Árabes Unidos en términos de infraestructura.
En particular, los expatriados se quejan de la falta de escuelas y de la dificultad para encontrar alojamiento a precios asequibles. El alcohol también sigue prohibido, y muchos expatriados de la región prefieren el estilo de vida que ofrece Dubái.
El hecho de que la pequeña isla de Bahréin fuera la que históricamente sirvió como centro financiero del golfo antes del surgimiento de Dubái le dio confianza a los saudíes de que pueden jugar a largo plazo y ganar.
“Bahréin se estancó y Dubái se movió con rapidez”, dijo el administrador de cartera. “Puede que Dubái esté 15 o 20 años por delante, pero Arabia Saudita se está poniendo al día rápidamente”.