Los refinadores estadounidenses se están preparando para un aumento del crudo venezolano que los convertiría en ganadores tempranos de los extraordinarios planes del Presidente Donald Trump para un cambio de régimen en Caracas impulsado por la energía.
Las acciones de los principales grupos refinadores de Estados Unidos se dispararon este lunes, mientras los operadores apostaban a que sus operaciones en la costa del Golfo podrían capturar grandes volúmenes de crudo pesado venezolano, dado que Washington busca aliviar sanciones y reactivar la producción.
Valero Energy, el mayor importador estadounidense de crudo venezolano, cerró con un alza de 9%. Phillips 66 subió 7% y Marathon Petroleum, 6%.
“Nuestras refinerías en la costa del Golfo de Estados Unidos son las mejores en términos de refinar crudo pesado”, dijo el domingo el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. “Creo que habrá una demanda y un interés enormes por parte de la industria privada si se le da el espacio para hacerlo”.
Trump, durante el fin de semana, promocionó la “enorme cantidad de riqueza” que podría generarse si las petroleras estadounidenses regresan al sector petrolero venezolano, después de que fuerzas de EEUU capturaran a Nicolás Maduro y lo trasladaran a Estados Unidos para enfrentar un juicio por cargos de narcotráfico.
Eso ha detonado un renovado interés entre inversionistas energéticos por volver a Venezuela -hogar de las mayores reservas de petróleo del mundo-, décadas después de que las expropiaciones por parte de Caracas llevaran a la mayoría a abandonar el país.
Se esperaba que una oleada de ejecutivos llegara a Miami este martes, donde el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, presentará los beneficios de canalizar miles de millones de dólares para reactivar la producción petrolera venezolana, que ha caído desde 3,7 millones de barriles diarios en 1970 a menos de 1 millón de barriles diarios hoy, como resultado de una mala gestión crónica, corrupción y sanciones.
Aunque cualquier inversión de compañías estadounidenses para rejuvenecer la producción venezolana podría tardar, los refinadores de la costa del Golfo están bien posicionados para absorber envíos de crudo tan pronto como se alivien sanciones y se otorguen más permisos de importación, algo que -según analistas- podría ocurrir rápidamente.
“A corto plazo, los refinadores de la costa del Golfo podrían estar entre los mayores ganadores de los cambios que podrían ocurrir aquí”, dijo Dylan White, analista principal de mercados de crudo en Norteamérica de la consultora Wood Mackenzie.
“El lado de la inversión en Venezuela se mueve mucho más lento. Es girar un barco muy lento e involucra decisiones de alto nivel de varias compañías”, añadió. “(Pero) un cambio en la política de sanciones de EEUU podría modificar mañana mismo los beneficios económicos para los refinadores estadounidenses de la costa del Golfo”.
Las empresas
Los refinadores y traders estadounidenses importan cerca de 100 mil a 200 mil barriles diarios de crudo venezolano, por debajo de los 1,4 millones de barriles diarios de 1997. Bajo las sanciones actuales, Chevron es el único productor estadounidense autorizado a operar en el país y las importaciones de crudo venezolano están fuertemente restringidas.
Hasta 80% de las exportaciones venezolanas se dirigían a China antes de que EEUU impusiera el mes pasado un embargo naval. Una parte importante podría redirigirse rápidamente a EEUU si se levantaran las sanciones.
“El hogar proximal natural para muchos de esos barriles pesados venezolanos sería el complejo refinador de la costa del Golfo de Estados Unidos”, dijo Clayton Seigle, investigador senior del Center for Strategic and International Studies (CSIS), y agregó que el hecho de que esas instalaciones estén equipadas para procesar crudo pesado venezolano podría explicar “parte de las reacciones bursátiles de corto plazo que observamos”.
Valero, Phillips 66 y Marathon no respondieron a solicitudes de comentarios sobre sus planes.
Las refinerías estadounidenses se construyeron, en gran medida, antes de la revolución del shale que convirtió a EEUU en el mayor productor de petróleo del mundo. Cerca de 70% de la capacidad de refinación del país está diseñada principalmente para manejar crudos pesados, comunes en Venezuela, Canadá y México, y no tanto los crudos livianos y dulces típicos de los yacimientos de Texas, según la American Fuel and Petrochemical Manufacturers.
La consultora S&P Global Energy estima que entre 1990 y 2010 los refinadores estadounidenses gastaron cerca de US$ 100 mil millones en capacidades para procesar crudos pesados, justo antes del boom del fracking que disparó la producción estadounidense.
“Esto, por fin, recupera algo de ese (retorno sobre la inversión)”, dijo Debnil Chowdhury, jefe de refinación y marketing para las Américas en S&P, sobre el potencial de un regreso a importaciones significativas de crudo pesado venezolano.
“Tuvimos un sistema que estuvo operando algo desoptimizado durante los últimos 10 a 15 años. Y esto le permite acercarse un poco más a lo que fue diseñado para hacer, lo que significa rendimientos ligeramente mayores y márgenes más altos.
“Básicamente, puedes usar tu activo más como fue diseñado, porque estás recibiendo la materia prima para la que fue diseñado”.