A seis años del inicio del Covid-19, las compañías que se convirtieron en emblemas bursátiles de ese periodo -como las farmacéuticas Pfizer y Moderna o la plataforma de videollamada Zoom- enfrentan un mercado más exigente.
Hoy, los inversionistas ya no premian la capacidad de generar una vacuna contra la pandemia en escaso tiempo, sino que buscan posicionarse en empresas que muestren una sostenida capacidad de innovación y márgenes para los accionistas.
El contexto es un elemento clave en el desempeño de estas acciones. Según el head of research de XTB Latam, Ignacio Mieres, el rally de las acciones en pandemia se produjo en un “entorno de medidas extraordinarias, en que se combinaron tres fuerzas de forma simultánea: la liquidez sin precedentes inyectada por bancos centrales, tasas en 0%, y transferencias fiscales directas que inflaron las valoraciones de prácticamente todo”.
La industria farmacéutica
El analista de inversiones de DVA Capital, Abraham Escobar, explicó que en el caso de los laboratorios desarrolladores de vacunas “experimentaron alzas bursátiles que en muchos casos, no guardaban proporción con la realidad de sus modelos de negocio subyacentes”.
La acción de Moderna pasó de un máximo de US$ 384,86 por acción en 2021, y al cierre de esta edición, se transa en US$ 53,22 cada título. “Aunque su vacuna Spikevax llevó sus ingresos de casi cero a US$ 18.800 millones en 2022, el mercado corrigió con severidad” afirmó Escobar.
Panorama similar viven los papeles de Pfizer (que cayó de casi US$ 60 a US$ 26,70) y BioNTech (de US$ 351,74 a US$ 80 en el mismo periodo analizado).
Para Escobar, esto ilustra la diferencia entre un shock de demanda transitorio y un cambio estructural permanente.
Asimismo, el analista agregó que “lo que siguió -para la industria- fue una corrección severa que ilustra una lección fundamental: la diferencia entre un shock de demanda transitorio y un cambio estructural permanente.
Plataformas
En el caso de las plataformas que en la pandemia permitieron a las empresas conectarse con sus trabajadores, el portfolio manager de Silicon Fund de DVA Capital, Fernando Hales, explicó que algunas de las compañías lograron capitalizar el buen rendimiento en ese periodo y lo transformaron en una ventaja estructural.
“La diferencia estuvo en la solidez de los fundamentos de negocio y en la capacidad de ejecutar estrategias que trascendieran el shock inicial”, dijo .
La acción de Zoom cotizaba en US$ 110,30 a mediados de marzo de 2020 y luego, tras el confinamiento masivo, la plataforma de videoconferencias alcanzó un máximo de US$ 478,36 en noviembre de ese año. A seis años del inicio de la crisis, el papel se transa hoy en US$ 75,30.
Hales explicó que la caída de la acción de Zoom se debe a “el retorno gradual a las oficinas, junto con la normalización de los hábitos sociales, lo que redujo de forma significativa el ritmo de crecimiento de estas plataformas”.
En contraste, un grupo de firmas que pudieron sostener su rendimiento fueron Netflix, que subió de US$ 34,99 en 2020 a US$ 96,68 actuales; y Alphabet (ligado a Google-Youtube y Meet) que quintuplicó su valor, ubicándose hoy en US$ 305,80.
Para Hales, este escenario responde a que “estas empresas también se beneficiaron del impulso digital generado por la pandemia, logrando sostener su crecimiento gracias a fundamentos de negocio mucho más sólidos”.