Durante años, los depósitos a plazo y la renta fija tradicional fueron las principales alternativas para quienes buscaban invertir con bajo riesgo. Sin embargo, la normalización de las tasas de interés y la búsqueda de mayores retornos están impulsando un cambio en la forma en que las personas construyen sus portafolios.
La tendencia apunta hacia una mayor diversificación, incorporando activos que históricamente fueron utilizados principalmente por inversionistas institucionales, AFP y family offices. De hecho, según datos de la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (ACAFI), al cierre del 2025 el 68% del monto total administrado en fondos de inversión públicos correspondió a activos alternativos -categoría que incluye deuda privada, capital privado, venture capital e inversiones inmobiliarias-, consolidando su liderazgo en el mercado regulado nacional.
Adicionalmente, durante 2025 se crearon 66 nuevos fondos alternativos, es decir, el 81% de los nuevos vehículos públicos fueron de esta categoría, según la fintech Xcala Inversiones.
"Estamos viendo un cambio importante en la forma en que las personas construyen sus portafolios. Muchos inversionistas que antes concentraban gran parte de sus recursos en depósitos a plazo o renta fija tradicional hoy buscan activos que ofrezcan mejores retornos ajustados por riesgo y menor dependencia de los mercados públicos", explicó el CEO de Xcala Inversiones, David Guzmán.
Uno de los activos que más protagonismo ha ganado dentro de esta tendencia es la deuda privada, que consiste en financiamiento otorgado directamente a empresas por fondos de inversión especializados, sin intermediación bancaria tradicional.
Si bien, históricamente estuvo disponible principalmente para grandes inversionistas, hoy comienza a ampliar su alcance gracias al desarrollo de nuevos vehículos de inversión. Según datos de Xcala, actualmente el 45% de los aportantes de la fintech están en deuda privada.
A nivel global, la industria administra actualmente más de US$ 3,8 billones y se proyecta que supere los US$ 5,6 billones hacia 2030, según datos de PitchBook. "El inversionista retail suele refugiarse en el depósito a plazo fijo por inercia o desconocimiento, sacrificando rentabilidad. La deuda privada, a través de estructuras tipo evergreen viene a democratizar el acceso, entregando liquidez periódica con montos de entrada accesibles", afirma Guzmán.
Parte del creciente interés por esta clase de activo también responde a sus resultados históricos. Mientras la renta fija global representada por el Bloomberg Global Aggregate Index registró retornos anualizados cercanos al 5,4% durante los últimos tres años (septiembre de 2022 a septiembre 2025), los índices internacionales de deuda privada alcanzaron retornos cercanos al 10,7% en el mismo período.
Más allá del depósito a plazo
Pese a su crecimiento, el principal desafío sigue siendo el desconocimiento, indicó Guzmán, agregando que uno de los mitos más frecuentes es que la deuda privada implica mayores niveles de riesgo por tratarse de financiamiento fuera del sistema bancario tradicional. Sin embargo, estos instrumentos suelen incorporar garantías, monitoreo permanente y diversificación entre múltiples empresas y sectores.
"La palabra 'privado' suele generar desconfianza, pero en la práctica hablamos de estructuras altamente analizadas y gestionadas por equipos especializados. La clave está en seleccionar gestores con experiencia y procesos rigurosos de evaluación de riesgo", afirmó Guzmán.
Para el ejecutivo, el auge de los activos alternativos refleja una transformación más profunda en la manera de invertir. Más que una tendencia pasajera, representa la adopción de estrategias que durante décadas utilizaron los grandes patrimonios para construir portafolios más diversificados y resilientes frente a distintos ciclos económicos.
"Para el inversionista chileno, la deuda privada dejó de ser un territorio inexplorado. Representa la oportunidad de acceder a los mismos retornos estables y flujos de caja que las grandes AFP o family offices disfrutan desde hace décadas. Frente a los depósitos a plazo fijo y la renta fija tradicional, entender este activo es el primer paso para blindar el portafolio frente a los vaivenes macroeconómicos", concluyó Guzmán.