Hasta Londres, Inglaterra, llegó el recientemente nombrado vicepresidente del Banco Central, Alberto Naudon, para analizar el desempeño de la economía chilena.
En la 12va BBVA Latin America Conference, su participación estuvo marcada por el optimismo: “Al entrar en 2026, la situación macroeconómica de Chile es claramente más sólida que hace un año”.
Naudon resaltó que la inflación se está acercando al objetivo, las expectativas siguen bien ancladas, la actividad se ha recuperado y el impulso externo es más favorable. No obstante, dijo que siguen existiendo retos, en particular en lo que respecta a la inflación de los servicios, la debilidad del mercado laboral y un entorno mundial aún incierto.
“Los últimos datos estuvieron ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, pero, en mi opinión, hay buenas razones para pensar que se trata de un fenómeno transitorio”, declaró, a su vez, en relación al Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de noviembre, que creció un 1,2% anual.
Pese a su mirada positiva, el vicepresidente del ente autónomo dijo que siguen existiendo retos, en particular en lo que respecta a la inflación de los servicios, la debilidad del mercado laboral y un entorno mundial aún incierto.
El consejero también habló de política monetaria. “Con la tasa de interés oficial en el 4,5%, mi valoración es que las condiciones monetarias siguen siendo ligeramente restrictivas”, lanzó.
“Dicho esto, medir el grado de restrictividad es intrínsecamente incierto”, agregó.
Por su parte, el economista aseguró que de cara al futuro, la combinación de una mayor demanda de inversión a nivel mundial y un menor ahorro agregado podría mantener las tasas reales algo más altas que en el período prepandémico, aunque la magnitud y la persistencia de este cambio siguen siendo inciertas y deberán seguirse de cerca.
Desafíos para 2026
En su exposición, Naudon también delineó tres factores a considerar que cree que serán “especialmente relevantes” este año.
En primer lugar, el vicepresidente mencionó que “la combinación de una actividad más fuerte de lo esperado y un resultado de inflación más benigno plantea la cuestión de si el crecimiento de la productividad podría estar mejorando”.
“Algunos indicadores apuntan en esa dirección, y nuestra hipótesis de referencia incorpora una revisión marginal al alza del crecimiento potencial. Los análisis recientes de la Comisión Nacional de Productividad apuntan en esa dirección”, agregó.
En tanto, los nuevos datos del censo también podrían dar lugar a futuras reevaluaciones de la tendencia de crecimiento, afirmó el economista.
En segundo lugar, dijo que la evolución del tipo de cambio real merece una atención especial.
“Las apreciaciones monetarias suelen producirse junto con una fuerte demanda e inversión, como parte de un ajuste de equilibrio general. Si bien parte de la reciente apreciación puede reflejar unos fundamentos más sólidos, no me resulta obvio en qué medida refleja una corrección de la elevada prima de riesgo monetario anterior, una cuestión que fue el tema central de mi presentación aquí hace dos años. Esta distinción será importante para evaluar la dinámica de la inflación y la respuesta adecuada de la política monetaria”, delineó.
Por último, el consejero advirtió que la incertidumbre sigue siendo elevada en el entorno externo. “No se puede descartar un cambio repentino en la confianza mundial, basta con ver cuántos acontecimientos han tenido lugar durante el primer mes del año: Venezuela, Irán y Powell, por mencionar solo algunos. Esto es especialmente relevante en un entorno en el que la valoración de los activos financieros sigue siendo elevada”, cerró Naudon.