En medio del desánimo y repliegue que se comenzó a sentir con fuerza en la industria, específicamente en los megaproyectos de amoníaco verde en la Región de Magallanes, este viernes AES Andes sorprendió con un fuerte golpe a los intentos de impulsar el denominado "combustible del futuro".
Tras un detallado análisis de su cartera de proyectos, la compañía informó este viernes que ha decidido desistirse de la ejecución del proyecto "INNA - Proyecto Integrado de Infraestructura Energética para la Generación de Hidrógeno y Amoníaco Verde", su primera iniciativa a escala industrial de hidrógeno y de amoníaco verde en el país, ubicado en Taltal, Región de Antofagasta.
El megaproyecto, que ingresó el 20 de diciembre de 2024 al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y que generó un fuerte rechazo de la comunidad atronómica nacional e internacional, involucraba una inversión de US$ 10 mil millones. Y, en estos momentos, estaba suspendido en su trámite ambiental.
Según explicó la firma en un comunicado, si bien INNA es un proyecto "absolutamente compatible" con otras actividades que se desarrollan en la zona, "AES Andes ha tomado la decisión de priorizar sus esfuerzos en el desarrollo y construcción de la cartera de proyectos renovables y almacenamiento de energía, siguiendo el lineamiento de su matriz en Estados Unidos".
Eso sí, advirtió: "Es importante destacar que esta determinación no cuestiona el valor ni el potencial del desarrollo de la industria del hidrógeno verde para Chile".
La compañía expresó que su foco hoy está en el comisionamiento de sus parques Andes Solar III y Bolero BESS para obtener su operación comercial en la primera parte del año, mientras sigue avanzando en la construcción de sus cuatro nuevos proyectos renovables: Arenales, Cristales, Pampas y Atacama BESS.
Todos estos proyectos en conjunto aportarán 2.363 MW adicionales al portafolio, lo que significa que para 2027, AES Andes habrá completado un crecimiento renovable de más de 4.500 MW, con una inversión desde el lanzamiento de Greentegra superior a los US$ 4.000 millones en el país.
La oposición de Kast
El proyecto no solo provocó la oposición de la comunidad astronómica por la amenaza de contaminación lumínica al Observatorio Parana. También, en el debate de Anatel, en el marco de la segunda vuelta presidencial, los candidatos fueron consultados por el proyecto, donde sorprendió la postura del Presidente electo, José Antonio Kast.
Si bien su contrincante Jennnette Jara apoyó que el proyecto avanzara, el entonces candidato republicano se inclinó por el camino contrario, , lo que -según reconocieron fuentes en ese momento- causó sorpresa y preocupación en actores que apuestan por esta industria. "Si queremos ver temas de empleo, avancemos en Dominga, avancemos en proyectos mineros, en lugares donde no contaminen el cielo chileno. Estos cielos son únicos, únicos a nivel mundial", aseguró sin titubeos al ser consultado.
Y sentenció: "Nosotros tenemos que proteger nuestros cielos, porque eso es un bien para el mundo, no solamente para Chile. Y como con cielos como los que tenemos nos vamos a hacer famosos a nivel mundial y la cantidad de recursos que van a llegar a Chile si es que respetamos nuestros cielos pueden ser muchos más que una planta de hidrógeno verde que está ahí en proceso (...) Vamos a privilegiar los cielos del norte para la observación astronómica, siempre".