Por Patricio Ojeda González
Una de las más altas autoridades que visitará Santiago para participar en la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de Celac-UE es el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Esta entidad es una de las siete instituciones de la Unión Europea y tiene como función la orientación política en función a fijar las directrices y objetivos del bloque de países.
Este ex primer ministro de Bélgica llegó anoche a Chile para intervenir en la Cumbre. Previo a eso conversó con DF para analizar los objetivos del encuentro y dar su opinión sobre aspectos como las expropiaciones que han sufrido empresas europeas en la región y las perspectivas de crecimiento en la relación comercial entre ambos bloques.
- ¿Cuál es la importancia que le da la Unión Europea a la relación política y comercial con América Latina y el Caribe?
- La relación tanto con América Latina como con el Caribe es muy importante para nosotros. Nuestra asociación birregional, que comenzamos en Río de Janeiro en 1999, se basa en la convicción compartida de que ambas partes se benefician al trabajar en conjunto, de que pueden aprender uno del otro, y de que comparten intereses comunes en el mundo interdependiente de hoy.
Hay una cooperación activa y dinámica en este momento, a nivel regional, en variados ámbitos: económico, político y de seguridad, ambiental, vínculos sociales y otros. Es una asociación de iguales. Con una larga tradición de cooperación, un marco institucional común bien establecido -incluyendo convenciones y encuentros de autoridades- y una mirada conjunta en varios puntos. La UE y la Celac son socios naturales de cara al siglo XXI. En esta cumbre daremos el puntapié inicial a los tratados de libre comercio entre la Unión Europea con Perú y Colombia, así como al ambicioso Acuerdo de Asociación entre la UE y América Central, que combina un tratado comercial y de inversión con el diálogo político.
- ¿Qué espacio de crecimiento ve para las inversiones entre la Unión Europea y América Latina?
- La UE sigue siendo el primer inversionista extranjero entre los países que pertenecen a la Celac, con volúmenes de inversión extranjera directa que representan 43% del total de la región. Aún así, siempre hay espacio para crecer en materia de inversiones. En particular, la Unión Europea le da especial importancia a la innovación y a las tecnologías amigables con el medio ambiente, sectores donde la UE es líder a nivel mundial, así como lo es en América Latina y el Caribe, y son aspectos donde la Unión Europea logra hacer una diferencia con respecto a otros inversionistas. En la misma línea, América Latina es un inversionista activo en Europa, con países como Brasil, que es actualmente el quinto inversionista en la UE.
- ¿Qué se espera como resultado de esta cumbre UE-Celac en cuanto a las señales hacia la seguridad jurídica de las inversiones y a las inversiones con responsabilidad social?
- Esperamos transmitir un mensaje conjunto claro con respecto a las inversiones y la economía, reconociendo la profundidad de los vínculos entre la UE y la Celac, la naturaleza mutuamente beneficiosa de esta relación y el potencial que aún tiene por desarrollar. La Unión Europea fomenta las inversiones de alta calidad en América Latina y el Caribe, la que claramente sólo puede potenciarse con un marco regulatorio de igual calidad, con un mismo estado de derecho y seguridad legal para todos los inversionistas, locales y extranjeros. Como parte de esto, la UE está promoviendo la adopción de estándares de nivel internacional de responsabilidad social empresarial. Para lograrlo, expandiremos nuestro Plan de Acción añadiendo un capítulo relativo a la inversión, al cual se le hará un seguimiento entre cumbres de tal manera de evaluar su progreso.
- ¿Cómo afectan a la percepción que tiene la UE de América Latina los últimos hechos de expropiación que han sufrido empresas europeas en la región? ¿La certeza jurídica es un elemento que debe ser destacado en la Declaración de Santiago?
- La historia muestra que la certeza jurídica es vital para un crecimiento económico amplio y perdurable en el tiempo. La UE es un socio confiable en materia de inversiones de alta calidad para la región. Es evidente que la inversión de alta calidad sólo puede asegurarse en un marco jurídico y regulatorio de igual calidad. Esto implica transparencia y certeza. La nacionalización de una empresa es una decisión política hecha por los gobiernos, pero no sucede sin consecuencias ni puede aislarse de su contexto. Se tiene que respetar el estado de derecho y las obligaciones internacionales. Tiene que estar bien fundamentada, justa y no discriminatoria. Esto no es sólo un asunto legal: tiene que ver con la confianza y la credibilidad, y por lo tanto se trata de la habilidad de movilizar nuevos capitales para el futuro.