Por Constanza Morales H.
Como una alternativa a las estancadas conversaciones de la Ronda de Doha, el gobierno de Estados Unidos anunció ayer que negociará un acuerdo con la Unión Europea y otras 19 economías para eliminar las barreras de comercio e inversión en el sector servicios, que abarca desde la industria financiera hasta las despachos de encomiendas, pasando por las tecnologías de la comunicación, las telecomunicaciones y los seguros.
Washington, los 27 países del bloque europeo y una mezcla de naciones desarrolladas y en desarrollo, incluido Chile, han estado explorando la idea de iniciar conversaciones respecto del Acuerdo Internacional de Servicios (ISA su sigla en inglés) por casi un año, según informó Reuters.
A través de una carta, Ron Kirk, jefe de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos, informó al Congreso que dentro de 90 días comenzarán las reuniones en Ginebra, Suiza.
“Cada US$ 1.000 millones en exportaciones de servicios mantiene un estimado de 4.200 empleos en Estados Unidos”, decía la misiva. “Si los negocios de servicios logran el mismo potencial exportador que los bienes manufacturados, las exportaciones estadounidenses podrían incrementarse por hasta US$ 800 mil millones”, agregaba.
Kirk destacó un estudio del Instituto Peterson para la Economía Internacional que calculaba que mientras Estados Unidos es el mayor comerciante de servicios en el mundo —con ventas internacionales de cerca de US$ 1,7 billón (millón de millones) al año o cerca de 11% del PIB del país—, los servicios transables todavía son cinco veces menos probables de ser exportados que los productos de manufactura.
Unos celebran, otros se lamentan
Diversas entidades relacionadas con el rubro aplaudieron el anuncio. Una de ellas fue la Cámara de Comercio. A través de su vicepresidente senior para asuntos internacionales, Myron Brilliant, declaró que un acuerdo “será un estímulo económico para Estados Unidos y la economía mundial”, según recogió el portal digital The Hill.
Los miembros de la Mesa Redonda de Negocios (BRT su sigla en inglés), grupo que reúne a los principales presidentes ejecutivos de las empresas estadounidenses, también apoyaron el plan “para negociar un acuerdo ambicioso que abre mercados internacionales que están creciendo para la variedad de servicios que proveen las compañías del país”, expresó Doug Oberhelman, presidente de Caterpillar y del comité de compromiso internacional de la BRT.
El Consejo Nacional de Comercio Extranjero también celebró el esfuerzo de la administración Obama para convertir el acuerdo en una prioridad este año, porque como las industrias de servicios representan cuatro de cada cinco empleos en Estados Unidos y cerca de 70% del PIB, “expandir el comercio de servicios a través del ISA es fundamental para el crecimiento económico de la nación”, manifestó el presidente de la organización, Bill Reinsch.
En tanto, grandes países emergentes como China, India, Brasil y Rusia han rechazado el proyecto, porque, según ellos, las negociaciones sobre los servicios deberían ser parte de una discusión mayor que incluya a la agricultura y a la manufactura.
La instancia que reúne esos tres sectores es la Ronda de Doha, que fue creada en 2001 y hasta la fecha se mantiene sin avances concretos.