Los próximos días traerán una cargada agenda para las autoridades monetarias de la región. Tras la reunión de política del banco central de Perú, el viernes, esta será una semana de definiciones para los institutos emisores de Chile, Brasil y México. Pero, probablemente, el encuentro que tendrá más repercusiones será el del Banco Central de Colombia, en una fecha aún no confirmada entre el 18 y 25 de enero.
La autoridad ha recortado los tipos en cuatro de sus últimas seis reuniones, y actualmente se encuentran en el nivel más bajo de la región, de 4,25%, junto con Perú. Pero, mientras el Banco Central de la Reserva del Perú ha mantenido su tasa de referencia sin cambios por 20 meses, las tasas los de futuros en el mercado colombiano arrojan una posibilidad implícita de 80% de que la autoridad vuelva a recortar los tipos en 25 puntos base en su próximo encuentro.
Esto lo ubicaría en solitario como la economía con la política monetaria más expansiva de la región.
Pero el Banco Central de Colombia tiene margen. La economía se expandió 2,1% en el tercer trimestre, muy por debajo de la tasa potencial de crecimiento de 4,8% que estima el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Y los precios no son una amenaza. La inflación se desaceleró a 2,44% en diciembre, por debajo del centro del rango meta del banco central de 3%. Estos números refuerzan la idea de “que incluso aún más recortes están por venir” señaló a Reuters, Juan David Ballen, de Alianza Valores.
Escenarios regionales
Los cuadros que afrontan las autoridades monetarias en la región son muy distintos. Mientras el emisor de Colombia tiene la vía despejada para inyectar estímulo, en Brasil, las promesas del banco central de que mantendrá los tipos sin cambios en su mínimo histórico de 7,25% generan preocupación por las alzas de precios.
Aunque la mayor economía de la región parece estancada y el repunte esperado para este año sigue desinflándose, un desempleo en mínimos históricos de 4,9% y el auge en el sector consumo están inyectando presiones inflacionarias.
Perú, al igual que Chile, afrontan el mejor escenario. Con una economía en rápida expansión, la inflación sigue controlada. Los bancos centrales optarían por mantener las tasas de interés sin cambios mientras no vean signos de recalentamiento. Perú está contrarrestando la abrupta entrada de capitales elevando los requisitos de reservas de los bancos.
Este cuadro permite a las autoridades de ambos países una posición cómoda mientras desaparecen las amenazas externas generadas por la crisis en Europa.