Por Isabel Ramos Jeldres
El primer ministro chino, Wen Jiabao, se sinceró ayer ante la prensa en el cierre de la reunión anual del parlamento, el Congreso Nacional Popular, y se comprometió a utilizar su último año en el poder para implementar las reformas políticas que China necesita para apoyar una transformación económica que ha generado un rápido desarrollo, pero a costa de la ampliación de la brecha de ingresos.
China debe adoptar un menor crecimiento y una reforma política más audaz, para evitar que la economía tambalee y para distribuir la riqueza de forma más equitativa, afirmó Wen. De lo contrario, advirtió, el creciente descontento social puede terminar en un caos.
El premier se comprometió a adoptar varias medidas en este sentido: hacer que el crecimiento sea más resiliente a las presiones externas, contener el alza de precios de las propiedades y los riesgos de inflación, y ayudar a los gobiernos locales, que arrastran una deuda de 10,7 billones (millones de millones) de yuanes (US$ 1,7 billón).
“La reforma ha llegado a una etapa crítica. Sin el éxito de la reforma política, no se podrán realizar las reformas económicas. Los resultados que hemos alcanzado podrían perderse”, dijo Wen al finalizar la reunión del parlamento, que ha presidido por una década.
El premier fue incluso más allá y advirtió que si las autoridades no actúan, se podría repetir una situación como la que enfrentó Mao Zedong. “Una tragedia histórica como la Revolución Cultural podría suceder nuevamente”, alertó. “Cada miembro del partido y equipo debería sentir un sentido de urgencia”.
Sin embargo, Wen parece no contar con mucho respaldo dentro del Partido Comunista. “Lo que dijo lo ha dicho antes, pero ahora lo expresó con un tono más trágico”, afirmó a Bloomberg el vicedecano de la escuela de periodismo de la Universidad Renmin, de Beijing. “Está bastante solo, no es el consenso dentro del liderazgo del partido”, agregó.
¿Burbuja inmobiliaria?
En la conferencia de prensa, que se extendió por tres horas, Wen abordó además el peligro de una burbuja inmobiliaria. Los precios de las propiedades se mantienen en niveles que no son razonables, y un relajo de los controles podría causar un “caos” en el mercado, alertó.
“No debemos aflojar nuestros esfuerzos en la regulación del sector inmobiliario”, aseguró. La explosión de una burbuja inmobiliaria dañaría a toda la economía, y el gobierno quiere “un crecimiento de largo plazo firme y sano” en el sector.
Estas declaraciones fueron recibidas de forma negativa por el mercado, por el temor de que la extensión de los controles al mercado inmobiliario profundice la desaceleración en la segunda mayor economía mundial.
“El discurso de Wen ha causado temor de que los controles a las propiedades se mantengan por más tiempo de lo esperado”, expresó a Bloomberg el gerente general de Shanghai River Fund Management, Zhang Ling. “El mercado inmobiliario representa una parte significativa de la economía”, agregó.
Wen dio inicio a la sesión parlamentaria anual hace más de una semana anunciando una rebaja en la meta de crecimiento económico de China a 7,5% para 2012, desde el 8% que imperó en los ocho años previos. La producción industrial registró su menor alza desde 2009 en los dos primeros meses del año, mientras que las ventas minoristas subieron menos de lo pronosticado y la inflación llegó a su menor nivel en 20 meses, mostraron informes la semana pasada.