La Bolsa de Santiago está sufriendo los achaques de 10 días de guerra en Medio Oriente y precios del petróleo sobre US$ 100 por barril, algo más que claro en las pantallas de renta variable en la mañana de este lunes.
El S&P IPSA abrió con una caída de 0,8% hasta los 10.236,57 puntos, después de retroceder más de 5% la semana pasada. La crisis barrió con las expectativas de próximos recortes de tasas de interés en Chile, entre otros efectos negativos para las acciones locales.
Los futuros de los principales índices de Wall Street caían 1%, mientras que en Europa, el continental Euro Stoxx 50 dismunuía 1,9% y el FTSE 100 de Londres se replegaba 1,1%. Al cierre de la jornada asiática, el japonés Nikkei perdió 5,2%, el hongkonés Hang Seng cayó 1,4% y el CSI 300 de China continental bajó 1%.
Después de que los precios del petróleo llegaran incluso hasta los US$ 120 por barril en la jornada asiática, los países del G7 hicieron público que están discutiendo liberar barriles de las reservas de emergencia que gestiona la Agencia Internacional de Energía.
A esta hora, el petróleo Brent subía 11,3% a US$ 103 por barril, lo que de todas formas representa niveles que no se veían desde agosto de 2022, cuando el mundo sufría una crisis inflacionaria agravada por la invasión rusa en Ucrania.
"Con las interrupciones en el suministro de materiales cumpliendo y superando las expectativas, el alza tiene el potencial de superar los máximos de 2022, con objetivos cercanos a US$ 130 y US$ 150 por barril, respectivamente", advirtió la analista de mercados de City Index, Razan Hilal.
"Esto intensificaría la presión sobre los mercados dependientes de la energía y complicaría aún más las decisiones de los bancos centrales sobre las tasas de interés, amplificando las configuraciones bajistas en los índices estadounidenses, ya que la confianza se mantiene firmemente en la zona de temor", sostuvo.
Irán nombró a Mojtaba Jamenei como su nuevo líder supremo, un gesto desafiante en medio de la escalada de las tensiones con EEUU, a la vez que no ha detenido los lanzamientos de misiles contra los países del Golfo Pérsico que albergan bases estadounidenses.
Trump señaló el fin de semana que no ha descartado el despliegue de tropas en territorio persa, aunque precisó que sólo las enviaría de haber "muy buenas razones", y que el Ejército iraní se encuentra "tan diezmado que no podría luchar a nivel terrestre".