Desde una pequeña fábrica en Coquimbo a una de las mayores productoras de colchones del país. Esa ha sido la trayectoria de Celta, empresa fundada en 1936 y que desde los años '70 es liderada por Fernando Sánchez, quien transformó el negocio heredado de su padre en una operación de escala nacional, pero manteniendo siempre su base productiva en la región.
Hoy ocupa el tercer lugar del mercado en Chile, por detrás de Rosen y CIC, con una cuota cercana a 30%, y da empleo a cerca de 600 trabajadores con una producción de hasta 2 mil colchones diarios.
Para responder al crecimiento de su operación se encuentra en pleno proceso de traslado a una nueva planta, en el sector El Peñón, camino a Andacollo, a unos 20 kilómetros de su ubicación actual, en La Cantera. La construcción de las nuevas instalaciones ya registran cerca de 35% de avance.
El cambio de locación no es sólo territorial. Va acompañado de un plan de modernización productiva que incorpora nuevas tecnologías industriales, incluyendo una moderna máquina de compresión y enrollado para disminuir drásticamente el volumen del producto y facilitar su transporte, que requirió una inversión cercana a US$ 250 mil. Esta tecnología reducirá costos logísticos, ayudará a ampliar la cobertura de despachos dentro del país y abrirá la puerta a las exportaciones, especialmente a Estados Unidos, dice Sánchez.
En entrevista con DF Regiones el gerente general destacó el desempeño del ejercicio 2025 como “muy bueno” en términos comerciales y proyectó ventas para la compañía por $ 50 mil millones en 2026.
- Celta tiene una operación a nivel nacional, pero sigue siendo una empresa eminentemente regional. ¿Por qué?
- Mi padre llegó de España en 1914 y alguien le dijo que el norte era muy promisorio. Llegó a Coquimbo, se enamoró de la ciudad y decidió quedarse. La fábrica nació chica, en 1933, y siempre fue un negocio muy ligado a la región. Cuando yo tomé la empresa, en los años '70, seguimos creciendo desde acá. Hoy tenemos operaciones comerciales en Santiago, con bodegas grandes y despacho diario, pero la fábrica sigue en Coquimbo. Todos los días salen entre 15 y 20 camiones hacia Santiago. Siempre quisimos que la mano de obra y la producción se quedaran en la región, por cariño a esta zona y porque aquí hemos vivido toda la vida. Eso tiene dificultades, pero también una identidad muy fuerte.
- ¿Por qué están trasladando la fábrica ahora?
- Ya nos hemos cambiado dos veces de lugar porque nos quedamos chicos. En La Cantera ya hay mucha población alrededor y se genera incomodidad con los camiones. Por eso estamos construyendo una fábrica más grande, más moderna, con máquinas nuevas y sistemas nuevos. Cuando uno crece, todo se va quedando chico, las bodegas, las máquinas, el espacio.
- ¿En qué consisten estas innovaciones?
- Compramos una máquina que permite comprimir y enrollar los colchones, dejarlos en una caja chiquitita. Un colchón de dos plazas lo puedes echar en la maletera del auto sin problema. Eso está muy de moda en Europa y Estados Unidos y acá recién está entrando. Cuando montemos la máquina en la fábrica nueva vamos a empezar a vender los colchones todos en caja chiquitita. Se dobla dos veces y queda en una caja de alrededor de 50 cm de alto por 60 cm de largo.
- ¿Afecta al precio final del producto?
- No, el precio del colchón no cambia. Lo que baja es el costo del flete, que no es menor. El ahorro logístico es muy importante, sobre todo ahora que despachamos a todo Chile.
- ¿Ven espacio para exportar?
- Sí, claramente. Estamos pensando en exportar colchones, incluso a Estados Unidos. Allá son mucho más caros que acá y nosotros estamos muy bien implementados. Cuando estemos instalados en la fábrica nueva y tengamos la máquina funcionando a pleno, vamos a empezar a vender colchones todos comprimidos, listos para transporte.
- Cómo se ve el mercado en Chile?
- El año pasado fue muy bueno para nosotros y esperamos que ahora siga creciendo. Hemos ganado bastante espacio en el mercado chileno. Cuando partimos teníamos cerca del 5% y hoy estamos alrededor de 30%. Ese espacio lo compartimos con Rosen y CIC, y estamos los tres casi por la misma producción. Además, el consumidor ha cambiado mucho. Hoy la gente se informa más, visita las tiendas, consulta, compara y está dispuesta a invertir en su colchón. Antes la gente lo cambiaba sólo cuando ya no daba más. El colchón pasó a ser una inversión importante dentro del dormitorio.
- ¿Ya está en marcha el recambio generacional dentro de la empresa?
Sí, absolutamente. Mi hijo ya está conmigo, anda muy bien y yo he ido delegando. Vienen también los nietos, todos ingenieros comerciales. La empresa sigue siendo familiar y la idea es que continúe creciendo con la nueva generación, pero siempre desde Coquimbo.