El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, se manifestó "profundamente decepcionado" por tener que ahondar en las sanciones que anunció el pasado viernes el Departamento de Estado respecto a la revocación de las visas de tres funcionarios del Gobierno chileno, incluyendo al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz. Enfatizando que preferiría conversar sobre cooperación en temas de seguridad, presentó los hechos que antecedieron a la medida que adoptó su país de manera muy distinta a lo comunicado por el Gobierno de Chile.
Sin mención directa a China, ni a empresas chilenas o extranjeras específicas, el diplomático aseguró que recientemente entregó información concreta de "incursiones" perpetradas por "actores maliciosos" en contra de empresas de telecomunicación y de construcción locales, lo que puso en riesgo datos de todos los chilenos y de estadounidense que comparten comunicaciones con nuestro país. En ese marco, dijo que resultaba "irrisoria" la sorpresa expresada por el Gobierno y los afectados por las sanciones.
Cabe destacar, que desde el Ejecutivo señalaron que Estados Unidos había manifestado preocupaciones sobre seguridad regional y nacional en torno al cable submarino que uniría Chile con Hong Kong en las reuniones previas a las sanciones anunciadas por Marco Rubio, sin hacer referencia a los ataques que mencionó el embajador estadounidense.
"Algunas semanas atrás compartimos información específica con múltiples funcionarios de Gobierno de distintas agencies sobre incursiones en los sistemas de telecomunicaciones chilenas, por parte de actores malignos extranjeros", detalló Judd, destacando que "esto afecta a cualquier persona de cualquier país cuya información pase por líneas de telecomunicaciones chilenas".
En ese marco, el embajador precisó: "Nosotros compartimos esta información con el Gobierno de Chile, pero hasta la fecha no hemos recibido ninguna respuesta sobre alguna acción tomada para remediar la situación. Como no hemos recibido ninguna información, debemos asumir que esto ha continuado su curso dejando a los chilenos, los estadounidenses y a todo el mundo vulnerable". En esa falta de respuesta, justifica las sanciones, las cuales, enfatizó, son en contra de los individuos con quienes intercambiaron la información y no en contra del Gobierno de Chile.
Al ser consultado sobre los detalles de los ataque, es decir, quiénes los prepetraron, cómo lo hicieron y qué empresas fueron las afectadas, el embajador señaló que esa información se la entregaron a las autoridades chilenas y que eran ellas las que dibieran ofrecer a los chilenos esa respuesta.
Eso sí, en el caso de la "incursión" en la empresa de contruscción ahondó un poco más. "Este actor maligno abrió una prominente empresa chilena de la construcción. Una empresa local que compite directamente con compañías extranjeras por proyectos en Chile. Tómense un momento para interiorizar estos actores malignos extranjeros adquieren una compañía privada chilena para robar datos de propiedad exclusiva. Que este actor maligno pudiera usar para ganarle a la compañía chilena en licitaciones para futuros contratos en Chile. Es algo sin escrúpulos, ilegal y absolutamente peligroso para la economía chilena y para los chilenos".
Humboldt versus otra inversiones
En ese primer pronunciamiento, parte de una declaración que leyó el embajador al iniciar su conferencia de prensa, no nombró en ningun momento el cable submarino Chile-Hong Kong, aunque sí hicieron referencia al cable de Humbolt, de cuyo desarrollo participó Google y el Gobierno de Chile.
Esto último, en el contexto de los llamados que han hecho a La Moneda para que en Chile opere un scrining de inversiones, es decir, un mecanismo de control mediante el cual un país evalúa, investiga y, si es necesario, autoriza, condiciona o prohíbe la inversión extranjera directa (IED) en sectores estratégicos.
"Hemos estado pidiendo al Gobierno chileno mecanismos de evaluación de inversiones. Las economías avanzadas alrededor del mundo tienen un proceso para evaluar las inversiones extranjeras para asegurarse de que su infraestructura crítica, sus puertos, sus líneas de transmisión de electricidad y sus redes de telecomunicaciones estén protegidos. Es una buena práctica de la OCDE y los Estados Unidos tienen uno", señaló Judd. "España tiene uno. Canadá, Reino Unido y Australia, también. Pero en Chile no es así. Mi punto es cuando un país no protege su infraestructura crítica, arriesga perder su soberanía, soberanía", añadió.
En ese marco, el embajador llamó la atención sobre lo ocurrido recientemente en países vecinos: "Solo miren las noticias de la semana pasada. Una corte peruana dice que su Gobierno no tiene ninguna habilidad para controlar un puerto en su propio territorio. O miren a la Estación Espacial Extranjera en Argentina, donde las autoridades del gobierno tienen que pedir permiso solo para visitar. Estas son verdaderas violaciones a la soberanía".
Todo aquello, a juicio de Judd, contrasta con el cable de Humboldt. "Un ejemplo perfecto de un proyecto de infraestructura que no solo protege la soberanía, sino que la fortalece, es el proyecto Global Humboldt. Este proyecto, a diferencia del puerto y de la estación espacial, es una verdadera sociedad entre el Gobierno de Chile y una empresa privada de primer nivel. Nosotros, el gobierno de los Estados Unidos, apoyamos activamente que el gobierno de Chile fuera dueño de una parte del proyecto y que fuera capaz de negociar el uso del cable para el beneficio del pueblo chileno".
Tras ofrecer un análisis en esa materia y sin referirse directamente al proyecto del cable de Chile a Hong Kong, el embajador planteó que "amenazas a la infraestructura crítica que arriesguen la soberanía, especialmente la infraestructura de las telecomunicaciones, nos afectan a todos. Todos tenemos un interés propio en esta región. Nuestra región compartida y Estados Unidos siempre tomará las medidas necesarias para protegerla".
"Esperamos con ansias trabajar con el nuevo Gobierno"
Reiterando el tono utilizado por el Departamento de Estado de EEUU, el embajador Judd recalcó que "El pueblo chileno votó masivamente por un cambio. Ellos votaron por seguridad y prosperidad. Esperamos con ansias trabajar con el nuevo gobierno para proveer lo que exigió el pueblo chileno. Trabajando juntos podemos asegurarnos de que esta región -nuestro vecindario compartido- sea segura y próspera para todos”.
A la hora de responder las preguntas de la prensa, volvió sobre el punto, cuando fue consultado respecto a si las sanciones no encubrían un mensaje dirigido a la administración de José Antonio Kast, que inicia el próximo 11 de marzo. "No, para nada. Lo que ocurrió es que estas personas tomaron decisiones, y estas decisiones deben tener consecuencias si pueden dañar a este país, al pueblo chileno, y también si pueden dañar la región que compartimos, regionalmente, y perjudicar a Estados Unidos", precisó.
Dicho aquello, el embajador sostuvo que el accionar de los funcionarios sancionados “ha generado gran preocupación en Washington sobre la capacidad de Chile para proteger información y datos delicados en otros canales”, advirtiendo que aquello “podría obligar a realizar una revisión de todos los espectros de intercambio de información que tenemos con Chile, incluyendo los programas que brinden beneficios reales, seguridad y facilidades al pueblo chileno”.