La llegada de Pablo Pulido a la gerencia general de Mall Plaza no pasó inadvertida al interior de la compañía. A solo quince días de asumir, el ejecutivo colombiano comenzó a aplicar una serie de ajustes organizacionales que, si bien venían gestándose desde la era del saliente Fernando de Peña, son una señal clara del giro que se busca imprimir en la administración del operador de centros comerciales.
El recién asumido gerente general estuvo un año preparándose para asumir este periodo, que calificó como un nuevo ciclo. “Los grandes resultados no se construyen de un día para otro, sino a partir del trabajo en equipo, disciplina y coherencia”, se desprende de la carta enviada el 2 de enero a los trabajadores de la empresa.
Su aterrizaje partió con un hito: la venta de acciones. En sus primeras 48 horas posteriores a su nombramiento, el ejecutivo vendió 4.011 acciones de Mall Plaza a un precio promedio ponderado de $3.152 por papel, operación que le permitió recaudar más de $12 millones para financiar otra compra ligada a plan de incentivos. El movimiento generó ruido en el mercado y abrió preguntas sobre el timing de la transacción, justo en el inicio de su gestión.
Al estilo de Pulido
Si la gestión de Fernando de Peña estuvo marcada por la expansión y el impulso de la estrategia omnicanal, la llegada de Pulido apunta a un giro en la dirección estratégica de Mall Plaza.
“Nuestra mirada hacia el futuro es clara: consolidarnos como el mejor portafolio de centros urbanos en Latinoamérica y ser la marca que más conecta con las personas”, afirmó el ejecutivo. El foco ya no está solo en crecer en metros cuadrados, sino en transformar la experiencia y generar valor para las personas.
Una de sus primeras definiciones fue fusionar las divisiones de Desarrollo de Nuevos Negocios y Estrategia de Innovación, decisión orientada a generar eficiencias internas. La reorganización derivó en la salida de Christopher Banfield y en el traspaso del liderazgo del área a Óscar Munizaga, quien asumirá la conducción de la nueva unidad.
Según fuentes cercanas al proceso, Pulido busca redirigir los esfuerzos hacia otras fuentes de ingresos, asignando menor atención a la omnicanalidad en Chile, Perú y Colombia. En su lugar, el foco se ha puesto en negocios con mayor potencial, como la recaudación por estacionamientos.
Actualmente, este ítem representa cerca del 10% de los ingresos del grupo, pero la compañía observa mercados donde el promedio de la industria alcanza el 18%. Según el último informe trimestral, este rubro pasó de 5,5% de los ingresos en 2019 a 10% en cinco años.
En paralelo, la nueva administración busca un reposicionamiento de marca. En esa línea, se incorporó a Pilar Barriga como gerenta de marketing y a Sol de Cabo en el área de RR.HH., reforzando la búsqueda de nuevos perfiles laborales acordes al nuevo ciclo. Las primeras medidas incluyeron despidos, sumándose a otras salidas previas en la organización.
Un momento financiero excepcional
Los cambios internos se producen en un contexto especialmente favorable. Mall Plaza atraviesa uno de los mejores periodos de su historia, con cifras récord y reconocimientos internacionales.
La firma fue incorporada al MSCI Emerging Markets Mid Cap, convirtiéndose en la única inmobiliaria sudamericana presente en ese índice. En bolsa, la acción registra un volumen diario promedio cinco veces superior tras el aumento de capital de 2024, alcanzando US$ 7 millones al cierre de septiembre. Su inclusión en el MSCI podría generar flujos pasivos por US$ 110 millones.
El tercer trimestre de 2025 fue histórico: ingresos por US$ 170,7 millones, un alza de 37,3% interanual, y un Ebitda de US$ 138,7 millones. A ello se suma el lanzamiento de Mallplaza Premium Outlets, con proyectos en Perú y Chile, orientados a mejorar la eficiencia de activos.
De cara a 2026, Pulido busca llevar a Mall Plaza un peldaño más arriba. Nuevas compras, expansiones y remodelaciones están hoy sobre la mesa, mientras el ejecutivo intenta imprimir su propio sello en una compañía que atraviesa un momento excepcional.