Las materias primas han ganado protagonismo en los mercados durante las dos últimas semanas. En términos agregados, el Banco Mundial sigue viendo presión bajista sobre el conjunto de materias primas en 2026. Pero, al mismo tiempo, el shock geopolítico en Medio Oriente las ha puesto en el foco inversor. Y juegan en la primera división de los activos financieros. La cuestión es cómo manejar la exposición a los commodities en este escenario.
El índice Bloomberg Commodity sube cerca de un 10% desde el ataque de EEUU e Israel a Irán. El precio del petróleo Brent se ha encarecido más de un 60%. Pero la disrupción energética es sólo la capa más visible.
El aluminio ha llegado a superar los US$ 3.500 por tonelada, máximo desde su récord del 30 de marzo de 2022. Puede seguir al alza porque más allá de las restricciones del suministro en el Golfo Pérsico, los analistas prevén una mayor escasez de oferta a medio plazo, mientras que los impulsores estructurales (por ejemplo, la electrificación) apuntalan la demanda a largo plazo. Un pronóstico que es también aplicable al cobre, cuyo precio ha caído más del 4% en lo que va de mes.
Diversificar
La impresión mayoritaria entre los expertos consultados es que podría ser acertado subir algo la apuesta por las materias primas de forma diversificada. "El aumento de la exposición no debería concentrarse en energía únicamente, sino diversificarse dentro del propio universo de commodities, con especial atención a lo que todavía no se ha movido de forma tan explosiva", sostiene Franco Macchiavelli, analista independiente de mercados.
Antonio Castelo, analista de iBroker, no espera un rally lineal del conjunto de los commodities, pero cree que hoy "vuelven a ser útiles como diversificador real", dice.
Marín Cebrián, de Fortuna SFP, considera que "la combinación de deuda global en niveles récord, tensiones geopolíticas persistentes y procesos de reindustrialización en muchas economías está creando un entorno estructuralmente favorable para estos activos".
Considera que un perfil conservador podría destinar entre el 10% y 15% de la cartera, con una función defensiva.
En iBroker se inclinan por una exposición del 3% al 5% del patrimonio, centrada casi por completo en oro y, como mucho, una pequeña cesta diversificada. Y Macchiavelli apunta a un rango de entre el 5% y el 8%.
XTB es la firma más prudente, sólo recomienda tener un 5%, principalmente oro y, en menor medida, metales industriales.
Para perfiles moderados o equilibrados, el peso de los commodities en la cartera debería oscilar entre el 6% y el 9% del total, según Castelo; XTB calcula que un 10% compuesto por una combinación de oro, energía y algo de agricultura. Macchiavelli destinaría entre el 10%-15%; y Marín defiende que sea entre el 15%-25%.
En perfiles más agresivos o dinámicos, la exposición podría llegar a ser de entre un 25% y un 35%, incorporando energía y metales industriales, según el experto de Fortuna SFP. Macchiavelli la situaría en el 18-25%; XTB se decantaría por un 15%, con mayor exposición táctica a energía, agricultura y metales industriales; y el analista de iBroker destinaría entre el 10% y el 14% a una combinación de oro, energía y una parte más táctica en metales industriales.
Qué incluir en cartera
Una segunda cuestión es qué convendría incluir en esta clase de activos. Porque como subraya Marín Cebrián, cada commodity responde a dinámicas económicas distintas y cumple funciones diferentes en una cartera. En todo caso, para Guillermo Santos, socio de iCapital, las materias primas nunca deberían pesar en exceso en una cartera, y no les daría más peso del 3%, sin tener en cuenta el oro.
La "idea sencilla" que propone Santos sería tener más oro, algo de energía y algo de cobre. "Para aquél que no tenga oro en cartera, incrementar la exposición a través de fondos cotizados o ETC y, sobre todo, sobreponderar los fondos multiactivos con peso en energía y en oro, es una forma de beneficiarte de movimientos de mercado sin asumir tanto riesgo.
Castelo pone los metales preciosos, especialmente el oro, en el primer puesto. "Es el segmento con mejor encaje para este momento: sirve como seguro frente a episodios de estrés, se beneficia cuando reaparece el miedo a la inflación o a errores de política monetaria, y además viene respaldado por una tendencia muy fuerte de fondo. Pero con la subida acumulada, ya no lo ve como apuesta de rentabilidad explosiva, sino como pieza estabilizadora de la cartera", argumenta.
En segundo lugar, tendría energía, sobre todo petróleo, pero con un enfoque más táctico que estratégico: "tiene sentido tener algo de exposición, pero sabiendo que es el subsegmento más sensible a titulares, diplomacia y decisiones de reservas estratégicas".
En metales industriales el analista de iBroker se muestra positivo, pero selectivo. Se decantaría por una tener algo de cobre, que estructuralmente "tiene una historia buena por electrificación, redes y centros de datos, pero a corto plazo el mercado va algo por delante de los fundamentales"; y se declara mucho más prudente con el níquel, donde persiste el problema de exceso de oferta.
Castelo dejaría las materias primas blandas o agrícolas en un segundo plano. En XTB, por el contrario, opinan que pueden cobrar protagonismo por la fuerte relación entre energía, fertilizantes y producción agrícola. "Gran parte de los fertilizantes nitrogenados (como urea o amoníaco) se producen a partir de gas natural.
En escenarios de tensión energética prolongada, no sólo el petróleo puede subir, sino también el sector agrícola y las empresas vinculadas a fertilizantes e insumos agrícolas", argumentan.
Macchiavelli también contempla tener valores de agricultura y fertilizantes en la cartera de inversión de materias primas. "Los precios del maíz y la soja ya se están acelerando y las empresas del sector como Intrepid Potash, Nutrien, CF Industries o CVR Partners llevan semanas subiendo con fuerza.
"Es la parte del mercado donde queda más recorrido relativo", asevera este experto. 