A una verdadera cumbre de empresas petroleras –representadas por casi una veintena de altos ejecutivos- convocó este viernes el presidente Donald Trump en la Casa Blanca con el propósito de trazar el nuevo mapa de esa industria en Venezuela, tras el abrupto fin del mandato de Nicolás Maduro y analizar eventuales inversiones para reactivar la producción.
El objetivo del mandatario fue claro: instar a las empresas a entrar decididamente a la explotación de uno de los yacimientos petrolíferos más grandes del mundo, y definir quiénes serán los llamados a esa tarea. “Vamos a tomar la decisión sobre qué petroleras van a entrar (en Venezuela), vamos a cerrar el acuerdo”, aseveró Trump al término de la etapa abierta de la reunión.
Entre los principales actores del sector figuraron Chevron, Exxon Mobil y ConocoPhillips -junto con compañías más pequeñas como Continental Resources y HKN Inc. Otros participantes fueron Shell, Halliburton, Valero Energy, Marathon, Trafigura, Vitol Americas, Repsol, Eni y Hilcorp.
"Si no quieren entrar, solo avísenme, porque tengo 25 personas que no están aquí hoy y que están dispuestas a reemplazarlos", sostuvo Trump a los ejecutivos. Previamente, el presidente estadounidense afirmó en Truth Social en que “al menos US$ 100.000 millones serán invertidos por las grandes petroleras” para impulsar la producción petrolera a través de un plan de renovación de la deteriorada infraestructura.
Pero pese a la presión del mandatario, la tónica en las intervenciones de los ejecutivos fue no comprometer una inversión de manera rápida sin tener completamente despejado el cuadro político en Venezuela, donde además de la actual presidenta Delcy Rodríguez aún permanece la mayor parte de los personeros claves del régimen que encabezaba Maduro hasta la madrugada del sábado pasado.
Uno de los más explícitos en esta línea fue el director ejecutivo de ExxonMobil -la mayor petrolera de EEUU-, Darren Woods, señaló que Venezuela es "actualmente ininvertible” si es que no ocurren cambios significativos. "Si observamos las estructuras legales y comerciales vigentes hoy en Venezuela, es imposible invertir, por lo que se deben realizar cambios significativos en esas estructuras comerciales, en el sistema legal", dijo Woods, según informó Financial Times. “Nos han confiscado nuestros bienes allí dos veces. Imagínense, volver a entrar una tercera vez requeriría cambios bastante significativos con respecto a lo que hemos visto históricamente aquí y a lo que es el Estado actualmente”, subrayó.
Por el contrario, otras compañías se mostraron entusiasmadas con las oportunidades que se abren en el país sudamericano. Este fue el caso del vicepresidente de Chevron, Mark Nelson, quien afirmó que esta firma puede aumentar la producción de sus operaciones existentes en Venezuela en un 50% en los próximos 18 a 24 meses. “Esto aprovecha el impulso de las mejoras que ya hemos logrado a nivel local y las aprovecha para crear un mayor impulso mental para el pueblo de Venezuela”, aseveró ayer, indicó FT.
Asimismo, el presidente ejecutivo de Shell, Wael Sawan manifestó que esa compañía está "lista para actuar" en la industria en territorio venezolano. Dijo que tienen unos cuantos miles de millones de dólares de oportunidades en Venezuela para invertir si Estados Unidos le concede licencias. "Estamos listos para partir y esperamos con ansias las inversiones, en apoyo al pueblo venezolano”, sostuvo Sawan.
Él entusiasmó a actores petroleros no estadounidenses, como es el caso del grupo español Repsol, cuyo consejero delegado Josu Jon Imaz aseguró a Trump que quiere "invertir con fuerza" y triplicar su producción en Venezuela, de acuerdo a lo informado por el diario Expansión.
Tras la reunión abierta a la prensa que se extendió por una hora y 25 minutos, Trump anunció que comenzaría a negociar con los ejecutivos para llegar a un acuerdo, instancia que se extendía hasta el cierre de esta edición.
El marco del acuerdo
Trump afirmó que el gobierno estadounidense brindaría garantías de seguridad a las empresas petroleras, y que trabajará con el gobierno venezolano para ese objetivo. "Ahora tienen seguridad total. Es una Venezuela completamente diferente. Están tratando directamente con nosotros. No están tratando con Venezuela en absoluto. No queremos que traten con Venezuela", enfatizó.
Entre las bases de ese diseño, Donald Trump afirmó que su administración está trabajando en una "fórmula" para dividir los ingresos provenientes de la expansión de las operaciones petroleras estadounidenses en Venezuela. "Estamos ideando una fórmula, pero no será tan simple. Será lo que necesiten. Nos encargaremos de lo que necesiten", declaró Trump.
"Venezuela necesita dinero, y nos aseguraremos de que lo reciban, y nosotros lo recibiremos, y las compañías petroleras obtendrán algo por el trabajo que realizan", añadió.