Cuando este miércoles asuma la presidencia José Antonio Kast, su gobierno tendrá sobre la mesa una serie de temas pendientes en equidad de género y derechos femeninos y deberá hacerse cargo de la incertidumbre respecto a cuáles serán prioritarios, o si habrá retrocesos en algún área.
“En un país donde desde 2035 comenzará a reducirse la población en edad activa, ampliar la participación de las mujeres no es solo justo; es económicamente imprescindible. La igualdad es una condición para el crecimiento sostenible”, advierte la directora ejecutiva de ComunidadMujer, Cristina Vio.
Señala que Chile ha construido avances importantes en derechos de las mujeres a lo largo de distintos ciclos políticos y que ese piso no puede depender del gobierno de turno: “Para avanzar de verdad, necesitamos continuidad”.
En ese sentido, indica que el principal desafío frente a eventuales cambios de prioridades es asegurar esta continuidad, “en particular en la implementación de leyes ya aprobadas y políticas consolidadas. Sin urgencia, recursos y metas claras, incluso las buenas iniciativas quedan en el papel. La tarea es consolidar lo avanzado y acelerar lo pendiente, con corresponsabilidad social y mirada de largo plazo”.
Coincide la socia de consultoría en personas de EY, Bárbara Veloso: “En toda nueva administración, resulta fundamental seguir avanzando en el reconocimiento y aplicación de la perspectiva de género en la consagración y protección de derechos, esto es, teniendo presente tanto los avances obtenidos como la necesidad de seguir enfrentando las diferencias históricas y culturales que perpetúan la menor participación de las mujeres en diversos ámbitos, o al menos inhiben los incentivos para equiparar las bases”.
En este sentido, cree que “las leyes de cuota, la discusión sobre modificaciones en el acceso a la sala cuna y otras normas, debieran seguir avanzando en su análisis, perfeccionamiento y concreción, a fin de lograr en el corto plazo una participación plena equitativa”.
Institucionalidad
La especialista en equidad de género María Ignacia Barros, socia de la consultora InnPulso, resalta que Chile tiene una institucionalidad sólida que ha garantizado el cumplimiento normativo o de iniciativas público-privada que resguardan los avances logrados. No obstante, advierte que podrían revisarse o ralentizarse avances en salud sexual y reproductiva, programas de paridad de género o “el financiamiento de iniciativas de incorporación de mujeres en industrias masculinizadas, como lo son la minería y la energía, por ejemplo. Y es ahí donde tenemos un tremendo desafío de permanecer siendo garantes de equidad y respeto”.
La expectativa, dice Vio, es que la igualdad deje de verse como una agenda secundaria o sectorial y se asuma como parte central del desarrollo, con los derechos de las mujeres en el centro.
Por lo mismo, plantea que en este ciclo, una de las prioridades debe ser implementar las leyes vigentes como la de violencia contra las mujeres y el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, “avanzar en sala cuna universal y fortalecer la autonomía económica y la participación de mujeres en espacios de decisión”.
Liderazgo femenino
Las analistas explican que el mundo femenino tiene una serie de retos en los que es urgente avanzar.
“Los principales desafíos son estructurales y están interconectados: la sobrecarga de cuidados, la menor autonomía económica y la baja participación de las mujeres en espacios de liderazgo, todo atravesado por la violencia, la pobreza y el envejecimiento acelerado”, dice la directora ejecutiva de ComunidadMujer.
Aunque Veloso plantea que muchas acciones tendientes a la equidad no requieren de normativa legal para ser incorporadas -como evitar sesgos de género o incentivar la corresponsabilidad parental-, Barros cree que es clave seguir desarrollando políticas públicas como sistemas integrales de cuidado, cuotas de participación y programas de formación en áreas STEM, que pueden ayudar a cerrar las brechas.
“Chile ha avanzado de manera consistente en institucionalidad y marcos legales: un ministerio especializado, leyes contra la violencia, mecanismos de participación y el reconocimiento del derecho al cuidado. Ese progreso es real y acumulativo”, asegura Vio.