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BCI
UF en $40.000: El retorno del rey.
José Luis García -Campo, Jefe portfolio manager Bci Asset Management
El próximo 21 de abril marcará un hito para la economía chilena: la UF alcanzará los $40.000. Lo anterior no es solo un número que afecta nuestros bolsillos, es un recordatorio de lo expuesta que está nuestra economía ante “shocks” inesperados en el escenario internacional. Tras haber convivido con el ciclo inflacionario en 2021 (7,2%) y el peak de 2022 (12,8%) con la guerra en Ucrania, el mercado chileno pareció olvidar y exiliar de sus carteras a los instrumentos en UF a fines de 2025 y principios de 2026, en la medida que la inflación alcanzaba al objetivo del Banco Central del 3,0%.
Si la inflación proyectada para el año 2026 llegó a situarse en 2,5% a principios de este año, tambores de guerra en Medio Oriente y un petróleo en torno a US $100 el barril han fulminado esas proyecciones, empujándolas nuevamente sobre el 4,0%. Ante esta nueva tensión geopolítica, la estrategia de inversión ha dado un giro táctico: la renta fija en UF reclama su corona y los instrumentos indexados a la inflación vuelven a posicionarse como los favoritos de los portafolios.
La lógica de este movimiento hacia la reajustabilidad reside en la protección directa frente a la pérdida del capital. La realidad es incontestable: tras un IPC de marzo que sorprendió con un 1,0% en el mes, y ante un abril histórico que se espera en torno al 1,5%, el devengo de la UF pareciera ser la opción más segura en términos de retorno para la renta fija local. Lo anterior cobra especial relevancia en un mercado donde la UF es el estándar: cerca del 90% de la deuda corporativa y más de la mitad de los bonos de Tesorería en moneda local están indexados a la inflación.
Mientras los instrumentos en pesos chilenos sufren ante cada salto en el precio de los combustibles, los depósitos a plazo y bonos en UF ofrecen un escudo que captura, punto a punto, la aceleración de los precios. Además, en un escenario donde el Banco Central podría verse forzado a pausar -o revertir- su ciclo de relajación monetaria para contener estas presiones importadas, permanecer invertido en pesos se ha vuelto más riesgoso. Mientras el escenario global mantenga la volatilidad actual y el precio de la energía presione la inflación local, la exposición a instrumentos nominales conlleva un riesgo difícil de ignorar.
La frontera de los $40.000 representa, en última instancia, el cierre de un ciclo de complacencia. No se trata de que las dudas hayan desaparecido, al contrario, el panorama es hoy más incierto que a inicios de año. Lo relevante es reconocer que los instrumentos reajustables recuperan su rol como un amortiguador eficiente para las carteras de renta fija local. Ante la imposibilidad de anticipar la persistencia del conflicto en Medio Oriente o el techo en el precio del crudo, los activos en UF vuelven a posicionarse en el trono para navegar la turbulencia. El rey de la renta fija está de vuelta.
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