En foros de internet, en redes sociales y en las portadas de los diarios especializados. La plata está en todas partes. Y motivos le sobran: esta semana el metal tocó sus máximos históricos, coronando un año de puros éxitos. Durante 2025, este commodity creció más de 160%, superando con creces al oro, al cobre y, por supuesto, al petróleo, que tuvo un rendimiento negativo cercano al 20%.
Si bien el valor de la plata ha estado volátil en los últimos días, ya instaló un mensaje: fue, por lejos, uno de los mejores activos de 2025. Ahora, la pregunta que todo el mercado se hace es si esta tendencia seguirá vigente para 2026.
¿Qué hizo que la plata creciera tanto en la última semana? La respuesta corta está en China. Miles de inversionistas minoritarios, coordinados por redes sociales (especialmente en la plataforma Xiaohongshu), se lanzaron a comprar porque detectaron que el fondo UBS SDIC Silver Futures —el único vehículo puro de plata en ese país— tenía una desconexión con el precio del activo real en los mercados globales. Por eso, el fondo llegó a transar con un sobreprecio del 60% respecto a sus activos.
Fue tanto el ruido, que por unos minutos la capitalización de mercado de la plata se convirtió en el segundo activo más valioso del mundo, destronando brevemente a Nvidia.
Fue tanto el frenesí, que incluso Elon Musk salió criticar el rally de la plata: dijo en X que este crecimiento “no es bueno” porque la plata es un insumo crítico en muchos procesos industriales.
La tesis alcista
Hay consenso entre los analistas y bancos de inversión: la plata seguirá teniendo un buen año. La duda es si este rally se mantendrá durante todo 2026 o solo durante el primer semestre.
Por ejemplo, el gigante suizo UBS dice que los metales preciosos seguirán siendo un refugio ante los ruidos de inestabilidad global. En concreto, su informe anual destaca que la plata se beneficiará de la demanda ascendente de componentes electrónicos y paneles fotovoltaicos, claves para la transición energética. Sin embargo, para el segundo semestre de 2026 experimentará un enfriamiento versus la primera parte del año.
Por su parte, en su último reporte sobre metales, la firma Metals Focus —una de las consultoras más influyentes del rubro a nivel mundial— afirma que el hambre por la plata no se ha acabado. Según sus cálculos, la plata promediará los US$ 57 la onza en 2026, con chances reales de testear la barrera de los US$ 60 hacia la segunda mitad del año.
Para Metals Focus, hay tres razones clave que sostienen esta tesis. Primero está el factor Trump 2.0, donde la incertidumbre comercial y los aranceles alimentan el miedo a la estanflación, un escenario donde la plata históricamente ha brillado. A esto se suma un déficit de oferta estructural: el mundo consume hoy mucho más de lo que las mineras logran extraer, lo que le pone un piso alto al precio.
Finalmente, está el cierre de la brecha con el oro. La plata todavía se ve barata en términos relativos y Metal Focus cree que podría ganarle la carrera a su “hermano mayor” en términos de rentabilidad durante los próximos meses.
El factor Fed
Más allá del optimismo, también hay posibilidades de un ajuste, especialmente después de que en 2025 la plata creciera con tanta fuerza, sobre todo en las últimas semanas.
La mayor posibilidad de que el precio caiga tiene que ver con las tasas de interés. Por ejemplo, si la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aplica alzas de tasas en 2026, la plata perderá atractivo frente a instrumentos líquidos, como las cuentas de ahorro de alto rendimiento, que ofrecen retornos seguros sin la volatilidad del metal. Sin embargo, este escenario es muy poco probable.
Henry Yoshida, CEO de Rocket Dollar, explicó a CBS News que una economía estadounidense más apretada y un frenazo en la manufactura global también son riesgos reales para el precio. Para Yoshida, los inversionistas deben vigilar tres métricas: las tasas de interés reales, la actividad industrial y el ritmo de expansión de las energías renovables. Si la inflación se enfría pero las tasas se mantienen altas por demasiado tiempo, la plata se quedará atrás.
Para que el valor se estabilice en 2026, el mercado necesita que las tasas de la Fed se nivelen y que la demanda industrial se equilibre. El riesgo es que los aranceles restrinjan las importaciones y eleven los costos de producción, lo que terminaría por secar el consumo de este commodity en las fábricas.