Esta semana el Servicio de Impuestos Internos (SII) entregó un adelanto sobre los cambios de la Operación Renta 2026, un periodo clave para empresas y personas con actividades ante el organismo tributario.
En concreto, para esta edición se crearon cinco nuevas declaraciones juradas (DJ) relacionadas con criptoactivos, bienes entregados en leasing, fondos de inversión de terceros y cuentas corrientes corresponsales en Chile de bancos internacionales. El detalle de estas DJ se conocerá el 14 de febrero, cuando el SII publique los formatos para que contadores y asesores preparen el terreno antes de abril.
Carlos Herrera, gerente senior de Consultoría en Personas de EY, explica que, aunque el proceso parte el 1 de abril, lo ideal es declarar desde la segunda quincena de ese mes. Para esa fecha la información de los agentes retenedores suele estar consolidada, lo que evita observaciones. El plazo para declaraciones con pago vence el 30 de abril, mientras que quienes esperan devolución tienen hasta el 8 de mayo.
Para calentar motores, acá van las claves más importantes para que las empresas y personas puedan navegar el nuevo mapa tributario sin errores ni multas. Todo, en voz de los que más saben.
¿Quiénes deben declarar?
Carlos Herrera afirma que las personas que están obligadas a presentar una declaración de impuestos son las que durante el año anterior hayan:
- Percibido ingresos superiores a $11.265.000 y que sean adicionales al sueldo, como arriendos, inversiones o ganancias por activos digitales.
- Trabajado para más de un empleador en el mismo mes.
- Generado ingresos como independientes mediante boletas de honorarios, quienes pueden optar por cobertura total o parcial de cotizaciones previsionales.
- Solicitado el préstamo solidario a tasa cero durante la pandemia. Este año será la última vez que se declaren y paguen las cuotas pendientes de dicho préstamo.
Las nuevas DJ
Francisco Goycoolea, gerente comercial de CFC Capital, señala que las nuevas declaraciones juradas reflejan un avance del SII hacia una mayor trazabilidad. Acá, un listado de las cinco:
- Criptoactivos (no residentes): Proveedores en Chile deberán informar anualmente operaciones de usuarios con residencia en el extranjero, incluyendo volumen, tipo de activo y billeteras.
- Criptoactivos (residentes): Obliga a exchanges y wallets locales a reportar los activos digitales de usuarios con domicilio en el país.
- Leasing: Las entidades que entreguen bienes en arrendamiento deben informar datos del contrato, tipo de bien, valor y datos del arrendatario.
- Trazabilidad internacional: Bancos e instituciones financieras deben reportar movimientos y saldos en cuentas corrientes corresponsales en Chile de bancos extranjeros.
- Fondos de terceros: Administradoras deben detallar inversiones en fondos públicos, privados o mutuos, informando aportes, rescates y saldos de sus partícipes.
Los 3 errores
Jorge Marín, Country Manager de Destacame, identifica tres fallas recurrentes que tienen costos reales. El primer error es aceptar la propuesta del SII sin verificarla, ya que pueden faltar datos de honorarios o arriendos, lo que anula deducciones legítimas. El segundo es omitir ingresos adicionales, ya que el SII cruza información con 600 mil entidades y puede revisar declaraciones hasta seis años después si detecta omisiones. Por último, desconocer beneficios como el crédito por educación o el descuento de intereses hipotecarios hace que el contribuyente pague más de lo que corresponde o reciba devoluciones menores.
Ojo con el exterior
Andrés Isla, socio de Cumplimiento Tributario de EY, explica que el SII intensificó la revisión de activos en el extranjero gracias al intercambio de información con otras jurisdicciones. Tener cuentas fuera de Chile es legal, pero el riesgo aparece al omitirlas: si no se declaran, el fisco detecta ingresos subdeclarados y gatilla auditorías especiales.
El orden de las pymes
Felipe Ortúzar, gerente de Alianzas de Nubox, explica que los problemas de las PYME en este periodo surgen de la falta de orden anual, como conciliaciones atrasadas y registros manuales. Según Ortúzar, la tecnología centraliza la información y automatiza procesos, lo que cambia el rol de los contadores. “La automatización libera al contador de tareas repetitivas y manuales, como la digitación de datos. Esto permite que su rol evolucione hacia una función más estratégica, enfocada en el análisis financiero y la detección de riesgos”, afirma.
Para evitar observaciones del SII, el ejecutivo señala que las empresas deben mantener al día su facturación, honorarios, remuneraciones y conciliaciones bancarias. “Cuando la información está completa y consistente, la declaración de renta deja de ser una carrera contra el tiempo y se transforma en un trámite más predecible, con menos observaciones del SII y menos necesidad de correcciones posteriores”, concluye Ortúzar.