Primero, un dato freak. Datos de Apollo Global Management sugieren que cerca del 40% de todas las empresas del Russell 2000, el índice estadounidense de referencia en las acciones más pequeñas de ese país (las small caps), no son rentables. Este número representa un importante contraste con su hermano mayor, el S&P 500, que sigue a las 500 compañías con mayor capitalización, y donde la rentabilidad, muchas veces, es la norma.
A pesar de eso, el Russell 2000 ha tenido un muy buen comienzo de año. Si en 2025 este índice creció cerca de 10%, en solo 23 días de enero ha subido cerca de 7%, mucho más que el S&P 500 (+1%) y el Nasdaq-100 (+1,4%), que sigue a las grandes tecnológicas de Silicon Valley.
¿Pero qué está acarreando este rally? Según muchos, la esperanza de un alivio financiero. Como estas empresas son más pequeñas, suelen tener más deuda y, lo más importante, a tasa variable. Cuando la Fed da señales de que bajará las tasas, estas compañías son las primeras en celebrar porque sus costos de financiamiento caen de inmediato. Además, al ser negocios que viven de lo que pasa dentro de EEUU, se benefician directamente del optimismo del consumo local.
Los dos escenarios de crecimiento
No son pocos en Wall Street los que ven con buenos ojos el rendimiento de las small caps para 2026. Si bien tuvieron un positivo 2025, este habría estado impulsado principalmente por acciones especulativas de baja calidad y el optimismo por la inteligencia artificial. Pero ahora, sugieren algunos expertos, existirían condiciones más favorables y realistas para esta industria.
Miles Lewis, portfolio manager de Franklin Templeton, un gigante global en gestión de activos, dijo en su reciente informe de proyecciones que el ciclo de las acciones “basura” (low quality) suele durar 12 meses y ya está llegando a su fin. Con esto, Lewis cree que es el momento de las empresas con márgenes saludables y flujo de caja real.
Además, estipula que las compañías pequeñas podrían superar a las grandes por dos vías: un escenario de fuerte crecimiento económico impulsado por estímulos fiscales; o un escenario donde la burbuja de la IA se desinfle y las small caps aguanten mejor el chapuzón por estar mucho más baratas que las “Magnificent 7”.
Por su parte, Steven McBoyle, portfolio manager del mismo equipo de Franklin Templeton, se refirió directamente a las small caps industriales. Es decir, fabricantes de precisión, proveedores de tecnología aeroespacial y automatización. Para él, estas empresas son las joyas del “reshoring” (la tendencia de traer las fábricas de vuelta a EEUU), beneficiándose de una cadena de suministro más estable y de la inversión masiva en infraestructura que ya está en marcha.
Para Francis Gannon, cogerente de inversiones de la firma, el hecho de que el Russell 2000 haya subido más de un 50% desde su mínimo de abril de 2025 no significa que se haya acabado la fiesta. El experto sostiene que las empresas pequeñas siguen estando baratas bajo la métrica de EV/EBIT (valor de la empresa sobre utilidades operativas). Su tesis es que, aunque la psicología mueve la aguja en el corto plazo, son los beneficios reales los que mandan a la larga. Y ahí las small caps pueden sacar ventaja.
¿Y las micro?
Actualmente, la lupa no solo está en las small caps, sino en su hermana chica: las micro. Estas son firmas más pequeñas que representan menos del 3% de todo el mercado accionario de EEUU.
En el mundo de las finanzas, estas empresas son las que integran el Russell Microcap Index: se trata de las 1.000 compañías más pequeñas del Russell 2000, sumadas a otras de capitalización aún menor. Este índice también ha tenido un muy buen 2026: ha crecido más de 7% en menos de un mes.
Si bien son las más expuestas al ruido, su rendimiento reciente ha dejado a varios sorprendidos. Su rebote desde el Liberation Day, en abril de 2025, ha sido superior al 70%, superando incluso el 50% que anotó el Russell 2000 en el mismo periodo.
La gran duda en Wall Street es si este repunte representa un crecimiento definitivo con base sólida. Jordan Irving, de Glenmede Investment Management, le dijo a Reuters que la vara para superar a las tecnológicas está bastante baja.
La clave hoy, dice, es el ritmo de la Fed: si los recortes de tasas son más agresivos de lo proyectado, se podría liberar la demanda acumulada por estos activos.
Habrá, entonces, que esperar.