El lunes 15 de junio a las 6:31 de la mañana, la radio regional alemana AllgäuHIT dio cuenta del siniestro. A esa hora, unos 150 bomberos del estado de Bavaria intentaban apagar las llamas que salían por el techo de una antigua casona que estaba deshabitada. Poco después, el portal local de noticias de emergencia Blaulichtreport Südschwaben/Allgäu aseguró que el edificio destruido tenía una conexión histórica con la familia del Presidente de Chile: era la casa donde vivió Michael Kast Schindele, padre del mandatario, y donde nacieron dos de sus hijos antes de que la familia migrara a Chile.
Lo que no se sabía es que la propiedad sigue en manos de la familia.
Fue el padre del Presidente quien recibió en herencia a comienzos del siglo pasado la granja, con la casa, un establo y vacas. Frente a ella, entonces había una fábrica de leche en polvo que hoy es una planta embotelladora de agua mineral. Según conocedores, esa propiedad del frente -hoy en manos de la familia Schädler- habría sido lo primero que compró el abuelo de José Antonio Kast, también llamado Michael (Miguel).
La casona está ubicada en Wiedemannsdorf, una aldea en el extremo suroeste de Bavaria. Es reconocida como una zona agrícola-ganadera y de montaña, donde se encuentra el Naturpark Nagelfluhkette, el primer parque natural transfronterizo entre Alemania y Austria que se extiende entre el lago de Constanza y los Alpes del Allgäu.
En ese campo creció Michael Kast Schindele, el padre del Presidente. Y en ese pueblo conoció a su mujer Olga Rist, con quien se casó en 1946. Sus hijos mayores, Bárbara y Miguel -el padre del exsenador Evopoli Felipe Kast, quien murió a los 34 años producto de un cáncer- nacieron en la propiedad. De hecho, Bárbara -quien murió a los 18 años y es referente en Schoenstatt- nació literalmente en la casa, mientras que el ex Chicago Boy nació el 18 de diciembre de 1948 en el hospital del pueblo.
Tras participar en la Segunda Guerra Mundial como soldado del ejército alemán, Michael decidió en 1950 probar suerte en Chile. Partió solo en barco. Después de un viaje de un mes, llegó a Santiago y se instaló en una vieja casona en calle Catedral hasta que vio en El Mercurio un aviso de un campo de 4 hectáreas en Buin y lo compró. Allí llegaron seis meses después Olga Rist y sus dos hijos, que entonces tenían 2 años y ocho meses, respectivamente.
La familia en un comienzo quiso dedicarse a la agricultura, pero no funcionó el negocio. Luego, a la producción de huevos, pero tampoco resultó. Hasta que -con ocho de los 10 hijos nacidos- decidieron emprender con una fábrica de cecinas, que en 1962 dio vida al primer restorán Bavaria… en honor a su lugar de origen.
Durante sus años instalados en Chile el matrimonio mantuvo la propiedad en Alemania. En los ‘70 le hicieron las últimas renovaciones, y de ahí nunca más. Así y todo, la casa se seguía usando para vacaciones: viajaban algunas semanas al año allá y se la prestaban al movimiento apostólico Schoenstatt para hacer retiros en el lugar. Finalmente la pareja le donó la casa a las mujeres religiosas.
Pero hace unos cinco años, a las Frauen se les hizo imposible de mantener. La casa ya no cumplía con el estándar técnico necesario para habitarla, y no tenían fondos para hacerle arreglos, por lo que dejaron de usarla y decidieron avisarle a la familia que la venderían.
Pablo Kast Sommerhoff, el exdiputado Evópoli, hermano de Felipe, hace tres años la compró.
La remodelación
“La casa estaba muy poco habitable por la desactualización en términos técnicos, eléctricos, etc. No se podía usar en inviernos, y tenía problemas en los veranos”, cuenta Pablo Kast.
La propiedad, explica, estaba compuesta por dos volúmenes: la casa y hacia atrás un antiguo establo que mantiene su configuración original de obra gruesa de madera, que a la fecha había funcionado como bodega.
Con el objetivo de restaurarla y quedarse con una parte de la propiedad contactó a un arquitecto del pueblo y cercano a la familia: su tío había sido el mejor amigo de Miguel Kast Schindele, abuelo del exparlamentario. “Él es empresario y asumió este desafío de restaurar la casa y lo presentó a la municipalidad. Se subdividía la casa en distintas unidades interiores, para remodelar el interior y generar unidades para la venta”, cuenta.
Pero el incendio de hace dos semanas cambió los planes. “Se quemó casi todo, la casa, las fotos, los muebles que estaban intactos desde que nuestros abuelos salieron de ahí en la década del ‘70”, relata.
Este lunes Pablo Kast viajó a Alemania para ver en terreno la destrucción, coordinar los permisos para el retiro de los escombros y averiguar las causas del siniestro. El miércoles concluyó la investigación. “La hipótesis de la policía y de Bomberos es que un roedor rompió el cable del arranque eléctrico que llega al tablero general. El switch general estaba cortado, pero el cable alimentador que viene subterráneo estaba conectado”, explica. Por lo tanto, se trató de un incendio accidental.
¿Qué pasará con el proyecto? Si bien aún no hay claridad, preliminarmente le dijeron que pese a la destrucción, una posible restauración o construcción nueva debiera respetar los volúmenes originales de la casona.