Diego Contreras tenía dos tesis sobre su vida y las dos le salieron mal. La primera: que iba a vender rápido sus acciones de Xepelin, la fintech que cofundó. Lleva colocado un 3% o 4% y la plata no alcanzó ni para pagar la estructura legal de esa venta. “Han ganado más los abogados”, dice entre risas. La segunda: que tras salir de la fintech que fundó con Sebastián Kreis y Nicolás de Camino no se metería nunca más en el día a día del factoring, el único negocio que ha hecho en 18 años. Hoy es CEO de Blanco Financiero, acaba de cerrar una ronda semilla de US$ 5,2 millones y, por primera vez en su carrera, tuvo que salir él a levantar capital.
Volver con IA
Contreras salió de Xepelin en febrero de 2024 con un acuerdo de no competencia de un año. Se fue con su familia a Estados Unidos y México a hacer el intensivo para ser pastor -algo que suele tomar dos años, lo hizo en meses- y en diciembre lo ordenaron en Awaken, una iglesia de Las Vegas, frente a un auditorio de 1.500 personas. La idea era volver a Chile, vivir de la iglesia y meterse con un rol pasivo a Blanco, el factoring digital para pymes que fundaron su hermano Cristóbal Contreras -ex jefe de operaciones comerciales de Xepelin- y Andrés Hortal, ejecutivo con experiencia en finanzas en 2024.
Pero eso no pasó. En México, mientras estudiaba, explotó la inteligencia artificial. “Aquí hay una oportunidad gigante de volver a hacer lo mismo que he hecho siempre, pero por fin sin un stack de tanta gente tech. Por fin voy a poder codear algo que no había podido hacer nunca en mi vida”, pensó. Volvió en noviembre de 2024 y les dijo a sus socios que necesitaba un sueldo y que quería meterle IA a toda la compañía. Y lo hizo. La empresa hoy se enrola con las claves de la pyme en el Servicio de Impuestos Internos y, cada vez que emite una factura, un robot la lee, corre el rating, el modelo de riesgo y el de precio, y un agente le tira una simulación a la pyme. Si acepta, Blanco le gira la plata el mismo día y se queda como dueño de la factura. Después la vende.
Contreras cuenta que dos personas operan todo el día como una mesa de dinero, colocando esas facturas entre unas 12 contrapartes -bancos y fondos-. Una factura de Codelco se vende más cara el día uno que el día ocho, cuando ya tiene mérito y aparece con fecha de pago en el portal, explica.
Los muros
El plan era levantar capital en marzo de 2025 y con eso hacer crecer la compañía, cuenta desde sus recién inauguradas oficinas en Isidora Goyenechea. No alcanzó en ese plazo. El emprendedor, que en Xepelin nunca había hecho esa pega, salió a tocar puertas entre marzo y mayo y chocó con todas. Algunas de las razones que le dieron fueron: fondos sin liquidez, fondos en su año siete que ya no podían invertir, fondos metidos en Xepelin o en otra plataforma que no entraban a una competencia.
Apareció un termsheet de un fondo chileno, pero “en condiciones muy malas”, cuenta. Entonces los tres socios -Diego, su hermano Cristóbal y Andrés Hortal- le metieron plata: unos $ 600 millones más la utilidad del primer año. Quedaron con cerca de US$ 1 millón de patrimonio y volvieron a crecer.
En septiembre volvió a tocarle la puerta a los fondos. El mismo que los había rechazado volvió a decir que no. Pero por esos días se reencontró con José Antonio Berríos, fundador de Broota, a quien conocía de su paso por Cumplo. Berríos le propuso levantar a través de su plataforma, valorizó la compañía e hizo las intros. Por ahí entraron el inversionista Brian Thornton, la familia Hiller y unos 50 tickets más. La ronda de Broota cerró en US$ 2,23 millones.

Entra Credicorp
Con ese SAFE en la mano, en diciembre Contreras fue a los fondos de deuda. “El levantamiento es para apalancamiento, no para quemarlo. Necesito mostrar patrimonio para seguir creciendo”, dice. Le montaron líneas y aceleró la ronda.
La terminó de cerrar Krealo, el brazo de venture capital de Credicorp, el mismo grupo detrás de Tenpo. La intro con ellos se la hizo Hernán Guerrero, presentado a su vez por Cristián Morales, gerente general del family office Olivo Capital y uno de los inversionistas de la ronda. Hablaron desde noviembre, firmaron un SAFE a principios de marzo, pasaron por el due diligence y cerraron la última semana de mayo. La plata entró la semana pasada. “Conociendo al equipo y lo que representa Credicorp en la región, dijimos: ‘Este es el que queremos’”, dice Contreras. La ronda semilla quedó en US$ 5,2 millones.
El factor familia
Contreras armó Blanco con gente de su sangre. Su hermano Cristóbal -empleado número uno de Xepelin, desvinculado en septiembre de 2023- es cofundador. También están su cuñado, amigo suyo desde los 5 años, la hermana de su mujer y ex jefa de operaciones de Xepelin en Chile; y un primo de 25 años que antes pasó por Galgo. “Llegar con la familia es lo mejor que puede haber”, dice. La excepción es Andrés Hortal, que tiene 35 años en factoring, es expresidente del gremio y cerró su propio factoring en 2023 antes de sumarse. Lo que pide de un socio, dice, no es que sea complementario sino que tenga “criterios de justicia parecidos”, cuenta mientras muestra un reel de Instagram con una frase del influencer Francisco Pereira.
Blanco tiene dos años. Hoy emplea a 66 personas y factura US$ 8,4 millones de revenue run rate (ingresos anualizados). Su cartera vigente pasó de unos $ 24 mil millones en marzo a $ 33 mil millones. Tiene 1.600 empresas activas, sobre 9 300 enroladas en su historia, con un ticket promedio de $ 4 millones por factura. Ha prestado US$ 240 millones acumulados y provisionado unos US$ 220 mil, el 0,1% de lo colocado. Su cartera morosa se mueve bajo el 15%, contra el 20% a 24% habitual en el factoring, dice.
Con casi 10 000 empresas enroladas, Contreras dice ver todo lo que esa red factoriza, también donde lo hace la competencia. Ahí “Blanco se lleva cerca del 10% como primera opción; detrás vienen Security y Tanner”
- ¿Tienes como motivación personal ganarle a Xepelin?
- Quiero ganarle a todos. Nosotros hicimos Blanco para liderar en Chile, queremos ser el banco digital para pymes número uno.
El proyecto espiritual
Con la caja, Contreras quiere financiar más rápido a las pymes, adelantar contrataciones y abrir Perú o Colombia en los próximos meses. También ampliar los créditos de capital de trabajo, que ya hace, y meterse en seguros: boletas de garantía, pólizas.
Dice que no se mueve de Chile. Su hija mayor cumplió 6 años y “sacando la cuenta, vivió en seis casas en seis años”. El CEO de Blanco quiere estabilidad.
Al proyecto espiritual que Contreras contó a DF MAS en marzo de 2024, la iglesia Awaken Santiago que cumplió un año, le dedica 15 a 16 horas a la semana, de las 9 de la noche en adelante, cuando sus hijos duermen. Cuenta que van unos 30 adultos y 30 niños cada domingo.
Sobre la valorización de Blanco, usa una frase bíblica: “Es una añadidura. Primeramente busca el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás será añadido”.
La querella de Xepelin
En marzo de 2024, recién creada Blanco, X Capital -matriz de Xepelin- se querelló en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago contra el exgerente de ventas Rafael Morillas y contra Cristóbal Contreras, hermano de Diego, por uso de “secreto comercial”: habrían usado bases de datos de Xepelin para levantar Blanco. También quedó querellado el socio Andrés Hortal. La defensa, a cargo del penalista Marcos Contreras (BACS Abogados), calificó la acción de “hechos falsos” cuyo fin sería “amedrentar a un nuevo competidor”.
Más de dos años después, la causa sigue abierta. El movimiento más reciente es de mayo de 2026: la defensa de Hortal había pedido su sobreseimiento definitivo y el tribunal fijó una audiencia para el 7 de mayo. Pero dos días antes el abogado se desistió de esa solicitud “con la finalidad de liberar la agenda del Tribunal”, reservándose el derecho de volver a pedirla, y el tribunal dejó sin efecto la audiencia. No hay, por ahora, resolución de fondo.
Contreras se enteró de la querella cuando un periodista llamó avisando de la nota. “Fue un golpe bien feo, pero al mismo tiempo, como los niños: ¿hiciste algo malo o no? Vamos con todo”, dice. Recalca que ningún fondo de deuda dejó de operar con Blanco tras la querella y que Krealo revisó todo en el due diligence y avanzó igual. “La justicia en Chile se demora. Es como una arena en el zapato, no llega a ser una piedra. Si algún día se resuelve, voy a estar feliz de contarlo”.