“Las sandías el año pasado las vendíamos a $2.800 o $3.000. Hoy no les estamos sacando más de $ 2.500”, cuenta uno de los productores de esta fruta de estación del Mercado Mayorista de Lo Valledor (MMLV).
Esta es una realidad que no se limita a ese producto y que se ha traducido en menores valores de las frutas y verduras propias del verano, lo que ha contribuido a la moderación de la inflación que en enero bajó de la meta anual de 3% para ubicarse en 2,8%. De hecho, el ítem frutas de estación mostró un descenso de 8,1%.
Los menores precios vienen acompañados de la más lógica de las regulaciones de mercado, resume la presidenta de la Confederación Gremial Nacional de Organización de Ferias Libres (ASOF), Paola Morales: “Mayor cantidad del producto, oferta y demanda”.
“El año 2024 las papas tuvieron un muy buen precio para la venta del productor. Y, por eso, muchos las plantaron pensando en que se iba a producir lo mismo que en el año 2024… es parte de la agricultura, los agricultores se arriesgan; y si no les va tan bien, algunos se cambian y otros siguen trabajando el mismo producto”, ejemplifica la dirigenta.
Además, como lo constató un informe elaborado por el MMLV, precisamente hubo un crecimiento en cultivos de temporada, como el tomate.
Cristián Velásquez, reconocido comerciante del producto en Lo Valledor, expone que en “zonas como San Vicente, Pichidegua y Melipilla han aumentado su producción en los últimos años en torno al 30-40%. Otras zonas como Linares, Longaví, Talca también cuentan con buenas plantaciones”.
La razones detrás de este crecimiento son el clima, al manejo del riego, buenas condiciones de los fertilizantes y de la calidad de la tierra, precisa Gonzalo Bravo, Administrador General del Mercado Mayorista y miembro del consejo directivo de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA).
A su juicio, es fundamental no sólo el proceso de cosecha, sino que también de post cosecha. Además, actualmente está muy extendido el sistema tecnificado de riego, lo que ayuda a tener una fertilización controlada, uniforme y en tiempos esperados, relata.
Así, entre enero de 2025 e igual mes de este año se apreció un aumento del 5% de tomate de zona en el Mercado Lo Valledor, es decir, se pasó de transar 16.059.000 toneladas a 16.837.000.
Esta mayor oferta, en la semana del 2 a 8 febrero 2026 se asocia a la época de producción y cosecha impulsando a la baja los precios, tanto en mercados mayoristas como al consumidor. Según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), el tomate larga vida ha caído en su valor en torno al 18,8% en comparación al mismo periodo del año anterior (calculado por $/bandeja 18 - 20 kilos).
Y como lo explica la directora de la entidad, Andrea García, las ferias libres operan con una cadena de comercialización más corta y menores costos fijos, lo que se traduce en precios más competitivos para frutas y verduras.
Además, la mayor flexibilidad de este tipo de comercio,permite ajustar valores según la oferta y demanda del día. Por ejemplo, en la semana del 9 al 13 de febrero de 2026, en la Región Metropolitana la papa se cotizó en promedio a $ 550 por kilo en ferias (53,9% más barata que en supermercados), el tomate a $ 1.132 (41,4% más barato) y la sandía a $ 3.174 por unidad (41,9% más barata).
La otra cara
Desde el mundo de los productores que realizan sus ventas en el mercado mayorista, afirman que han visto una reducción de los márgenes de ganancia, debido a un alza de los costos de producción propios de las cosechas, como lo son la escasez de agua que ha afectado al país y costos elevados de combustible, mismos que han experimentado una baja desde 2024, pero que siguen con precios cercanos a los $ 1.000 en el caso del diésel e, incluso, más altas las gasolinas 93, 95 y 97.
Pero el vocero de la Vega Central, Arturo Guerrero, subraya que estas variaciones “siempre pasan, sobre todo en época de verano que bajan los precios”.
En su opinión, la situación actual de precios y márgenes puede afectar a los productores “siempre y cuando no cubran las inversiones que hicieron. A veces, uno sale al empate (ganancias y costos) y vuelve a sembrar, pero si le afecta más allá que eso, sí es complicado”.
Otra arista que afecta a los costos de producción es la mano de obra, la que hoy es “mayoritariamente de temporeros extranjeros porque no hay mano de obra nacional", señalam desde la ASOF.
Esta situación no es nueva, y ya había sido advertida el 2025 por el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, quien ha afirmado en diversas ocasiones su preocupación por medidas que aseguren la mano de obra necesaria en la agricultura, llegando a proponer alternativas como una visa de faena determinada para la atracción y regularización de mano de obra extranjera, recurso que ya existe por ejemplo en países como Estados Unidos, con la denominada visa H-2A.
Las claves para el año
En cuanto a proyecciones para el presente año, apoyados por una inflación actual del 2,8%, desde la ASOF aseguran que “va a seguir siendo mucho más conveniente la feria versus los supermercados, porque nosotros tenemos una autorregulación. Yo puedo pretender vender a $ 2.000 el tomate, pero llega mi colega de al lado y dice no, yo lo vendo a $ 1.500, y se regula automáticamente el precio”.
Por parte de Lo Valledor, la mirada apunta a un mejoramiento del abastecimiento interno “debido a que algunos productos, como la cebolla o el ajo, por ejemplo, aún no tienen vías de exportación o tienen muy pocas. Al no haber exportación, los productos deben guardarse”. Por ende, al haber un alto abastecimiento interno, los bienes se comercializan en el mercado local, lo que baja el precio de los mismos.