Se autodefine como “requetecontra” regionalista y en la región donde vive ha sido alcaldesa, intendenta y la ha representado como diputada en el Congreso, a donde vuelve en este periodo legislativo, se trata de la legisladora electa en representación del distrito 3 (Antofagasta) Marcela Hernando, del Partido Radical (en extinción), quien en esta administración también fue ministra de Minería -entre 11 de marzo de 2022 y el 16 de agosto de 2023- y le correspondió cerrar la tramitación del royalty minero, ley promulgada el 03 de agosto de 2023.
En esta conversación con Diario Financiero repasa esa normativa y su efecto sobre las regiones y plantea que su anhelo es que en el Congreso se las escuche, cuando se analicen temas globales. Y, entre otras cosas, respecto a la formalización de la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU señala que el momento en el que se realizó la gestión “no le deja (a José Antonio Kast) otra salida” que apoyarla.
-En su calidad de exministra de Minería, ¿qué le parece que esta cartera quede en manos de un biministro?
-Nuestro país es un país minero y eso debería verse también en la voluntad política de darle la importancia que tiene. Por lo tanto, me gustaría que tuviera un ministro dedicado en forma exclusiva. Yo asumí como ministra de Minería después de la experiencia con un biministro por varios meses y, la verdad, es que para el ministerio eso fue un golpe tremendo, porque el tiempo que se le dedicaba a minería era mínimo.
-¿Y qué le parece el nombre para el biministerio?
-En ese contexto, me parece muy bien que, no sé si por casualidad o no, el ministro tenga formación minera, espero que eso compense en algo, por un tiempo, pero que luego se nombre un ministro exclusivo.
-¿A qué atribuye que algunos partidos, entre ellos el Partido Radical, no hayan alcanzado el mínimo para seguir existiendo en las pasadas elecciones?
-Diría que hoy día el desafío es aprender a comunicarnos de una manera diferente. El Partido Radical nació en las asambleas radicales y eso habla de diálogo, de intercambio, de escucharse mutuamente. Esa es nuestra naturaleza intrínseca y, por lo tanto, como Partido Radical, como personas formadas en esa estructura, nos es muy difícil adaptarnos a un tipo de lenguaje que es de cinco segundos. Si en cinco segundos no logras captar la atención de alguien, no te sigue escuchando. Eso nos afecta muchísimo. Segundo, los ejes ya no están medidos en izquierda-derecha, tampoco creo que el eje sea Apruebo-Rechazo, pero existen diferentes realidades hoy día que guían los intereses de la ciudadanía. Y, en ese contexto, tenemos que volver a reconectarnos.
-Entonces, ¿las redes sociales son un desafío, cómo se encuentra un equilibrio?
-Claro que son un desafío. Tiene que ver con la profundidad de los temas o de que los temas les sean familiares a la ciudadanía. Han surgido también -eso lo vimos aparecer en el estallido social- lo que yo llamo burbuja de intereses propios, que son absolutamente legítimos, pero que le interesan a grupos de personas y esas burbujas no necesariamente intersectan entre ellas. Entonces, la posibilidad de encontrar aquellos temas que le hagan sentido a la mayoría de la ciudadanía es el desafío.
-Usted ya integró la Cámara de Diputados, ¿con qué ánimo llega a este nuevo periodo?
-Uno nunca termina de aprender y creo que haber sido ministra y haber tramitado leyes desde la otra parte de la mesa es algo tremendamente útil. Tuve una muy buena experiencia con la tramitación del royalty minero, con mucho diálogo entre las diferentes bancadas y conseguimos la mayoría de los votos de los parlamentarios. Esa experiencia me confirma que tiene que existir un diálogo transversal y alejado de las posiciones y los intereses políticos y pensando más bien en el futuro del país.
-Entonces, ¿cuál cree que va a ser el ambiente frente al nuevo gobierno?
-Tengo la esperanza de que exista mucho diálogo. Creo que probablemente en algunos temas valóricos o en los que se pretenda retroceder y que nosotros consideramos importantes desde nuestra visión del mundo, va a haber más dificultad para tramitar algunas modificaciones que pudiera querer hacer el próximo gobierno, pero en aquellas cosas que tengan que ver con el futuro del país, espero que todo el mundo colabore.
-¿Dónde están sus líneas rojas?
-Algunos temas valóricos, como el aborto en tres causales, que yo defendí. No estoy de acuerdo con el aborto en cualquier causa, tampoco en cualquier período, pero si hubiera un retroceso en el aborto en tres causales, para mí es una línea roja.
“Este es un país gobernado por Hacienda”
-¿Estaría dispuesta a discutir una reforma tributaria como la anunciada por Jorge Quiroz, que rebajaría el impuesto de primera categoría?
-Quiero ver cuáles son los postulados y los fundamentos técnicos que existen detrás. Porque este es un país gobernado por Hacienda y es un país gobernado por Hacienda que mira las cifras macroeconómicas, pero no se da cuenta -te lo digo viviendo en la región- que se producen muchas ineficiencias a nivel regional y que esas son absorbidas o subsumidas dentro de lo que ocurre a nivel macro. Entonces, ojalá se escuchara más.
-Ya asumida, en lo personal, ¿qué promovería en el Congreso?
-Yo soy más que requetecontra regionalista y me interesaría que cuando miren las políticas globales, como se hizo en el royalty, que Hacienda tenía una visión, pero Minería tenía otra y logramos que el territorio fuera incorporado en la ley, que escuchen a las regiones porque pueden aportar mucho y el desarrollar una región también influye en el resultado final.
-¿Cuánto ha favorecido el royalty a las regiones?
-Los gobernadores regionales no saben qué hacer con la plata y se está apozando igual como se está apozando la del litio. A partir del cambio que hizo Eduardo Bitrán en el contrato entre Corfo y SQM, se hizo una escala según la cual cuando el precio está sobre los US$ 10.000 SQM paga el 40% en comisiones y eso significó un ingreso importantísimo que quedó en las regiones donde se producía ese litio y esa plata está apozada, porque no saben cómo sacarla de Corfo.
-¿Cómo puede ser que no se esté utilizando en avances para las regiones si, especialmente las mineras, pedían tanto mayor participación de esos recursos?
-A mí me duele mucho…
-En temas más políticos, ¿qué le parece la polémica generada ante la formalización de la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU?
-No le veo muchas posibilidades.
-¿Por qué?
-De partida, porque no tiene apoyo transversal en el país y creo que existen algunos intereses de otros países, incluso de Estados Unidos porque que Trump tiene su propia candidata. Y, en esas condiciones, va a ser muy complicado.
-Más allá de que a Kast y a su sector no les guste el nombre, ¿lo ve como una política de Estado que el futuro presidente debiera respaldar?
-Es más lógico, desde el punto de vista político, que la apoye. La verdad, sería muy muy complejo, desde el punto de vista político, partir con una mirada política tan confrontacional… Pero también siento que el tiempo en el que se formalizó no le deja otra salida.
-A propósito del balance que se ha hecho estos días a la gestión de Nicolás Grau en Hacienda, algunas figuras de la oposición han aprovechado para hacer duras críticvas contra su predecesor, como que se le tuvo paciencia y fueron condescendientes con él por su trayectoria, pero lo responsabilizan del manejo macroeconómico y los malos resultados, ¿qué le parece?
-Yo no soy experta en esos temas, pero tengo la experiencia de haber trabajado con Marcel en el proyecto de royalty y me dio la impresión de que entre él y (Máximo) Pacheco, Marcel era quien mandaba. Yo siempre he pensado que es el Presidente es quien tiene que tomar las decisiones políticas, pero tú puedes llegar con toda las evidencias, pero finalmente otros toman las decisiones… (Nicolás) Grau también influía bastante.