La guerra en Medio Oriente entró en su décimo día con una mala noticia para los mercados: el precio del barril de petróleo Brent cruzó el umbral de US$ 100 por primera vez desde agosto de 2022.
Con ello, las alarmas saltaron de inmediato en el plano local respecto al efecto que dicho nivel de precios pueda tener en la economía chilena.
“Si el Estrecho de Hormuz se cierra por varias semanas o un mes el precio del petróleo va a saltar a los US$ 120 dólares del barril parecido como fue cuando empezó la guerra de Ucrania”, advirtió el director de Hermann Consultores, Jorge Hermann.
“En definitiva, la economía en su conjunto se impacta en forma significativa. Si el conflicto se alarga en el tiempo, cuestión muy incierta a estas alturas, precisamente dada la gran cantidad de intereses económicos comprometidos a nivel global”, señaló el gerente general de Gemines, Tomás Izquierdo.
El efecto inmediato, se vería por el lado inflacionario, lo cual ocurriría por dos canales, explicó el economista senior de Coopeuch, Nicolás García.
En primer lugar, directamente se verá un alza en el precio de los combustibles que están dentro de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) (bencina, parafina y gas); y segundo, dado que estos combustibles no sólo se consumen directamente por los hogares, sino que también forman parte de los insumos de las empresas, es probable que también se registre un traspaso de costos a precios, explicó el analista.
“A estas alturas, y con los precios actuales, estamos calculando un diferencial Mepco positivo de $ 250 (alzas pendientes de precios de combustibles), pero por ahora asumimos que sólo se concretarían $ 150 (por eventuales reversiones en tipo de cambio y precio del crudo). Dado el mecanismo del Mepco, este diferencial se inyecta a los precios a público de manera escalonada, lo que implica que impactará en los siguientes meses, partiendo por marzo”, planteó el economista jefe de EuroAmerica, Felipe Alarcón.
De esta forma, hoy lunes están calculando una variación para el IPC marzo y abril de 0,57% (0,6%) y 0,35% (0,4%), respectivamente. Es decir, unos 0,3 punto porcentual (pp.) más que previo a la guerra.
En Bci Estudios, por su parte, estiman un incremento en el valor de los combustibles hasta julio, lo que sumaría 0,47% a la inflación durante el primer semestre. Mientras que el economista jefe de BICE Inversiones, Marco Correa, aseguró que de prolongarse el conflicto y mantenerse el petróleo y el tipo de cambio en los niveles actuales, hacia fines de año se vería un efecto adicional de cerca de un punto porcentual en la inflación total, más otros efectos indirectos.
Por su parte, el analista económico de BTG Pactual, Martín Gutiérrez, mencionó que por el momento, han revisado su proyección de IPC para fin de año desde un 2,8% a un 3,1%. “Pero el sesgo es al alza y podría llegar a cifras de entre 3,5% y 4% si estos niveles de petróleo se mantienen”, advirtió.
Pero algunos ponen paños fríos. “Existen holguras, la proyección actual de la inflación es baja para el promedio año, ubicándose por debajo del tres por ciento la mayor parte del año. Que la proyección suba al rango alto de la banda, y se acerque más al techo, no es necesariamente tan preocupante”, dijo Izquierdo.
¿Y la actividad?
Otro frente es la actividad económica. “Si el conflicto se alarga, y su impacto global se mantiene en el precio del petróleo, las bolsas y la actividad global, el efecto puede ser más preocupante por el lado de la actividad”, mencionó Izquierdo.
Aunque los analistas coinciden en que aún es difícil estimar el impacto concreto en el Producto Interno Bruto (PIB).
“La magnitud de estos efectos también dependerá de la persistencia del alza en el precio del crudo y de cuánto se puedan estrechar las condiciones financieras globales. En particular, los sectores más afectados serían aquellos con mayor intensidad en el uso de petróleo dentro de sus procesos productivos, dado el aumento en sus costos de producción”, esbozó Gutiérrez.
“De persistir en el tiempo el actual fenómeno, obviamente podríamos ver un impacto en el nivel de actividad, partiendo por el costo del transporte de personas y de mercancías, lo que afectaría de manera importante los costos de la economía local”, complementó Alarcón.
De esa forma, para García, los sectores más golpeados serían transporte, agricultura, pesca y la industria manufacturera.
“Respecto a la actividad, no anticipamos cambios significativos inmediatos, aunque ajustamos nuestra proyección de crecimiento para el año de 2,4% a 2,2%. En un escenario de conflicto persistente, el impacto sería mayor, con una expansión de 1,4% al cierre de año”, dijo la economista de Bci Estudios, Isidora Undurraga.