Hace tres semanas y tras casi un año en suspenso, se reactivó lo que se perfila como el mayor deal de los últimos años en Chile: Transelec.
La operación marcaría el retroceso en la propiedad, mas no la salida, de los tres fondos canadienses -British Columbia Investment Management Corp. (BCI), Canada Pension Plan Investment Board (CPP) y Public Sector Pension Investment Board (PSP)- que en conjunto suman el 72,21% de la transmisora eléctrica.
Según conocedores, el objetivo de China Southern Power Grid es concretar la operación en el primer semestre de 2026. Inicialmente la meta era cerrar en marzo, pero dado lo apretado de los plazos, se procedió a dar más holgura al proceso.
En todo caso, la compañía china irá en esta arremetida con un socio. De acuerdo a profesionales vinculados con la operación, sería un partner asiático, aunque en la industria se ha mencionado como posibles aliados al fondo brasileño Patria, el grupo italiano Enel y fondos soberanos de Singapur y China.
El acuerdo promete sumas millonarias. En el sector eléctrico calculan que el control implicará para los asiáticos desembolsar sobre los US$ 4.000 millones.
Transelec es el principal proveedor de sistemas de transmisión en alta tensión en Chile y es la compañía más importante del país en este rubro, ya que desarrolla y opera infraestructura eléctrica abasteciendo de energía a un 98% de la población.
Uno de sus principales activos son sus “fierros”. La compañía posee 10.082 kilómetros de líneas de transmisión y 79 subestaciones, que son parte del Sistema Eléctrico Nacional del país, que va de Arica hasta la isla de Chiloé.
Su importancia estratégica es tal que cada vez que se reactiva el proceso de toma de control por parte de China Southern Power Grid, la embajada del gigante asiático, encabezada por Niu Qingbao, consulta a los máximos directivos y ejecutivos de la empresa sobre cómo va el proceso.
Consultada, Transelec declinó referirse al tema.
Efecto apagón
La transacción, dicen ejecutivos conocedores, se iba a concretar en 2025, pero el apagón del 25 de febrero del año pasado frustró los planes.
Este crítico evento, que dejó sin luz a más del 90% de la población del país, puso a la empresa en el centro del escrutinio público. Los inversionistas chinos estimaron que no era prudente proceder con el cambio de control, debido a la posible tensión con el Gobierno de Gabriel Boric debido a las consecuencias procesales de la interrupción del servicio eléctrico, ya que la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) formuló cargos contra Transelec por el suceso, responsabilizándola por no contar con el Centro de Control Principal ni con el Centro de Control de Respaldo del sistema Scada, lo que habría dificultado una adecuada supervisión y capacidad de respuesta frente a la emergencia.
Los accionistas asiáticos perciben que este hecho podría obstaculizar la aprobación de la operación, la cual, además, por sus características, tiene que pasar por la Fiscalía Nacional Económica (FNE).
Las razones
Según comentaron a DF profesionales ligados a los accionistas de la transmisora, el eventual retroceso de los fondos canadienses en el accionariado de Transelec se debe más al interés de China Southern Power Grid de aumentar su participación en la eléctrica chilena que a una predisposición de los inversionistas norteamericanos de salir de ella.
De hecho, llevan dos décadas ahí y “se sienten muy cómodos”, comentó un ejecutivo canadiense que trabajó en Transelec.
Pero los chinos, dice otro profesional de la industria, “tienen vocación hegemónica” y prefieren una estructura de control “sólida”.
China Southern Power Grid es una de las dos gigantes estatales de energía en China -la otra es State Grid Corporation of China, la dueña de CGE en Chile- y responsable de transmitir y distribuir electricidad en cinco provincias del sur de ese país, así como regiones estratégicas como Hong Kong y Macao. En Latinoamérica han estado activos: adquirió la operación de distribución de Enel en Perú por US$ 3.100 millones en 2024.
Según comentan cercanos a los negocios asiáticos en la región, hay un interés estratégico del Gobierno de Xi Jinping en las inversiones de estas compañías en Latinoamérica.