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Daniela Dresdner, delegada presidencial de la región del Biobío: “No estamos solo para hacer cosas populares, estamos para resolver problemas reales"

En sus dos meses en funciones, la autoridad ha debido hacer frente a atentados, paros y huelgas. Por eso una de sus prioridades es la seguridad con un enfoque donde no caben tratamientos especiales para “algunos grupos en desmedro de otros”.

Por: Martín Baeza, desde Concepción. | Publicado: Jueves 12 de mayo de 2022 a las 14:00 hrs.
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La semana pasada fueron 30 vehículos incendiados en Los Álamos y ayer cinco camiones quemados en Mulchén. A esto se han sumado tomas de trabajadores en la planta de ENAP y en las centrales Pangue y Bocamina de Enel, además del paro de camioneros que tuvo paralizadas las carreteras del país.

Todos estos sucesos tienen en común su desarrollo en distintas zonas de la Región del Biobío durante los dos primeros meses de Daniela Dresdner como delegada presidencial. En esa función, ella no ha dudado en ordenar el desalojo tanto de los subcontratistas de ENAP como de los grupos de camioneros “descolgados” que siguieron en paro tras el acuerdo con el gobierno.

“Entendemos que las necesidades de seguridad (de los camioneros) son reales, para todos los trabajadores de la zona del conflicto. Empatizamos con ellos y por eso hemos iniciado las mesas de diálogo, porque es una preocupación real”.

“No cabe ninguna duda de que el sector empresarial y productivo es muy importante para la región, y que no podemos vivir sin él. Queremos el desarrollo, pero lo queremos considerando al medio ambiente y las comunidades”.

Es socióloga, hija de exiliados y cinturón negro en karate, disciplina de la cual fue campeona nacional a los 10 años. En su oficina tiene una gran bandera de Chile a un costado y otra más pequeña en su escritorio.

En entrevista con Diario Financiero, define la seguridad como su prioridad y dice que “es un tremendo honor contar con la confianza del Presidente” para sacar adelante una región tan conflictiva en la que “nada es blanco y negro”.

“Estamos hablando del conflicto de Arauco, que tiene muchas aristas, y tratar de entenderlo solo diciendo 'terroristas' o 'pueblos originarios' es una reducción que hace mucho daño. Tiene delincuencia común, robo de madera, crimen organizado, reivindicaciones originarias, intereses de empresas forestales. Hay que entender muy bien el problema para poder avanzar en la solución real”, señala.

- ¿Qué tanta autonomía ha recibido desde el gobierno central?

- Estamos hablando de un gobierno que viene a implementar ideas que son diferentes de las que se han probado. Entonces, la confianza viene aparejada con el conocimiento del territorio, con escuchar cuáles son las opiniones que hay en cada lugar para buscar esas soluciones distintas, que es un trabajo de todo el gobierno.

- Esto mismo hace que algunos sectores, como los trabajadores, esperen un trato distinto. ¿Cómo enfrenta esa carga?

- Nosotros no estamos solo para hacer cosas populares, estamos para resolver problemas reales y profundos y eso se hace con absoluta responsabilidad con todas las personas que habitan este territorio. No podemos enfocarnos en algunos grupos en desmedro de otros.

- ¿Este fue el criterio que primó en el desalojo de Enap?

- Esta es una empresa estratégica del Estado que abastece de combustible a gran parte del país. Cuando existe una amenaza a ese suministro, lo responsable es asegurarlo y eso hicimos. Intentamos posponerlo lo más que pudimos, hasta que no hubo alternativa.

Esto no tiene nada que ver con el diálogo, que continúa. Nosotros entendemos que las demandas de los trabajadores por mejores condiciones son justas. Creemos que los subcontratados no deben tener condiciones tan distintas, y eso no ha cambiado para nada.

- También ha sido crítica de la empresa...

- ENAP tomó una actitud extremadamente irresponsable diciendo que nos íbamos a quedar sin abastecimiento, lo que causó histeria general en la población. También fue muy intransigente respecto de la negociación con los trabajadores, no querían sentarse a conversar.

Violencia en la región

- ¿Qué conclusiones saca del paro de camioneros?

- Desde antes del paro estábamos negociando, porque entendemos que las necesidades de seguridad son reales para todos los trabajadores de la zona del conflicto. Empatizamos con ellos y por eso hemos iniciado las mesas de diálogo, porque es una preocupación real. Hemos hecho todos los esfuerzos para mejorar las condiciones y eso se ve en la cantidad de vehículos blindados, de carabineros en las calles. Se está trabajando en mejoramiento de rutas con cámaras, luminarias, portales de lectura de patentes y también modificando la legislación para poder utilizar también a las FFAA en la protección de la zona.

- ¿Considera necesario un estado de excepción?

- No descartamos nada, pero lo que está detrás es llegar al problema de fondo. El estado de excepción es una medida temporal en que el poder de decisión pasa a las manos de las FFAA. Eso no nos permite como gobierno generar las acciones para avanzar en otras soluciones, por eso estamos apostando a tener a las FFAA y que el control político siga estando en el Estado.

- ¿Qué soluciones ve al conflicto?

- Tenemos que avanzar en la recuperación de tierras para los pueblos y en la Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del conflicto, tanto de los pueblos originarios como las que no lo son. Y está el Comité Interministerial, para poder llegar a los lugares que han sido abandonados por el Estado y entregar soluciones concretas de cableado, conexión, agua, entre otras.

Sector industrial

- ¿La situación del Biobío afecta a la producción de las empresas?

- El conflicto afecta directamente a algunos sectores. Tenemos problemas con empresas de construcción y telecomunicaciones, caminos que no se pueden hacer porque nadie quiere trabajar en esos sectores. Las forestales se ven afectadas por el robo de madera. La pandemia también tuvo un efecto muy potente y la recuperación no ha sido tan rápida como en otros lugares.

- ¿Qué relación tiene con el empresariado local?

- Conversamos constantemente con gremios de la región. Nuestro interés es trabajar con todos y todas. No cabe ninguna duda de que el sector empresarial y productivo es muy importante para la región, y que no podemos vivir sin él. Queremos el desarrollo, pero lo queremos considerando al medio ambiente y las comunidades.

- ¿Por qué se postergó el cierre de Bocamina?

- Yo sé que no es algo popular desde el punto de vista medioambiental, y también desearía que cerrara lo antes posible, pero hay que pensar en los trabajadores. La transición energética tiene que ser equilibrada y justa y hay familias que dependen del trabajo en la planta y estamos proponiendo un tiempo para reconversión laboral, porque cuando llegamos no había un plan. No le estoy bajando el perfil al conflicto en Coronel; tiene graves problemas ambientales que causan graves problemas de salud.

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