Aunque el plazo para tomar una decisión vencía el 22 de julio, finalmente el directorio de Salfacorp optó por hacerlo antes, incluso previo a los informes que debían entregar los asesores contratados. Es así como la compañía informó a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) que ya no iba a evaluar la división de la sociedad.
La razón: “considerando las condiciones de incertidumbre de los mercados nacionales e internacionales, el directorio (...) acordó no continuar con los planes y análisis tendientes a evaluar una eventual división”, señala el hecho esencial enviado al regulador.
Tras conocerse la noticia, los inversionistas aplaudieron la decisión. De esta forma, la acción de la compañía que cuenta con presencia en Perú, Colombia y Panamá, se convirtió en la mayor alza en la Bolsa de Comercio, con un avance de más de 10% en la jornada, con un cierre de $ 603 por papel (análisis en página 25).
Era lo que se esperaba
Fue en marzo pasado cuando Salfacorp informó que analizaría la división de la compañía, tal cual son hoy sus unidades de negocio: Ingeniería y Construcción (ICSA), por una parte, y Aconcagua, su brazo inmobiliario.
El objetivo era lograr que los inversionistas “leyeran” de mejor forma la acción, entendiendo las diferencias entre sus dos unidades.
Para ello, según trascendió, la administración, encabezada por Francisco Javier Garcés, contrató a Banchile para realizar uno de los análisis que iban a fundamentar la estrategia que elegirían.
Sin embargo, el mercado veía este movimiento con escepticismo. De hecho, al parecer hubo una coincidencia de opiniones entre los factores que gatillaron esta decisión en el directorio y lo que se comentaba entre los inversionistas. Esto porque se consideraba que habría una menor sinergia en este esquema de integración vertical y menor estabilidad en los flujos, especialmente porque mientras el negocio inmobiliario es inestable, todo lo contrario ocurre en el negocio ingeniería y construcción.
Otro de los argumentos en contra era que si la división se concretaba, los títulos tendrían una menor liquidez que la acción consolidada, por lo que sería más difícil entrar o salir de esa inversión. Y este punto es de especial relevancia para los inversionistas institucionales, como por ejemplo las AFP, dados los acotados instrumentos en los que pueden invertir.
Además, los papeles tendrían un menor peso en los índices y una menor visibilidad.
Finalmente, otra de las incógnitas era cómo se iba a distribuir la deuda financiera de Salfacorp entre las sociedades. Si todo iba a la filial inmobiliaria, el golpe sería duro, considerando que sus ciclos son más extensos y es muy intensiva en uso de capital. Por otro lado, si quedaba en ICSA, la división perdía fundamento, ya que justamente la idea de fondo era dejar libre a esta sociedad de esa carga financiera, ya que tiene más posibilidades de desarrollo.